Marzo 22 - 30
Moscú, Rusia
En Moscú además de visitar la ciudad íbamos a filmar otro cortometraje más. Craig, un amigo de Jeff de Vancouver se encontraría con nosotros en Moscú con otra cámara más y más película. Teníamos además la suerte de que conocíamos gente en Moscú. Pavel, un director de cine, Craig y Jeff lo habían conocido en Arizona unos años antes nos iba a dar alojamiento. Además las chicas que habíamos conocido en Etiopía, Victoriya y Mariya.
Al llegar a Moscú nos dio mucho gusto encontrar a Kate, la novia de Pavel, esperándonos. Lindísima chica, que si bien parecía que le hacían falta un par de buenas comidas. Kate nos llevó a su oficina, que en realidad era un departamento convertido en oficina. Era un departamento en una zona muy cerca del centro de Moscú, amplio y definitivamente hogar de artistas. Había libros, dibujos, pinturas, películas, computadoras en las que estaban editando desde videos musicales hasta la película más reciente de Pavel. Fue muy inspirador llegar a este lugar donde parecía haber talento y creatividad en cada rincón. Era también un verdadero desastre, como buen hogar de artistas, y en medio de todo esto nos quedamos Jeff y yo.
Esa primera noche llegó Craig al departamento a visitarnos, no lo habíamos visto desde hacía casi 5 años. Fue muy emotivo y compartimos el buen momento con unas pizzas, con Pavel y Kate. También apareció Kate, otra Kate, o sea, Kate 2. Esta chica parecía tener 18 años y creerse de 30, no estaba muy claro qué hacía ahí, pero bueno… medio rara. Se la pasaba cante y cante sin razón, hasta asustaba. Se nos quedaba mirando fijamente también, pero no podíamos preguntarle qué onda porque no hablaba inglés.
Esa noche, mientras Jeff y yo dormíamos, Kate 2 y Pavel trabajaron en unos videos toda la noche. Al día siguiente, Craig dejó su hotel y se mudó a la oficina. Pasamos la mayor parte del día charlando y comiendo pan y queso (la dieta artística, al parecer). Kate 2 cantó y cantó (en cierto momento se paró frente a mí y me dice, “are you afraid of me?” yo, sorprendida, “no, why?” sólo se me quedó viendo sin expresión en la cara por un momento y se alejó). Pavel nos contó acerca de lo que estaba haciendo. Parecía que cada vez que platicábamos salía que estaba involucrado en algo más. Tenía una serie de largometrajes llamado “Naked Cinema” que era una especie de improvisación cinematográfica y dijo que si nos quedábamos más tiempo podríamos hacer uno con él. Nos hubiera encantado. Pavel había hecho una película llamada “Dead Daughters” hacía un año. Una película de terror pero al parecer un poco experimental (lamentablemente no la he visto todavía, así que mucho no puedo decir). Le había ido más o menos con los críticos, pero le sirvió para poder realizar su siguiente película, ahora una comedia. Dos días antes de que llegáramos habían terminado de filmar. Kate 1, había actuado en “Dead Daughters” y parecía hacerla de un poco de todo. También es una increíble pintora además de actriz (le habían ofrecido un rol junto con Mischa Barton, pero no lo aceptó, ella dijo que lo que quiere ser es artista y no sólo una actriz), y también productora y hasta un poco de ama de casa, tratando de hacerse cargo de la oficina y el departamento que comparte con Pavel.
Esa noche el plan era ir a un concierto. Pavel estaba trabajando con uno de los grupos que cantaría esa noche. Les había hecho un video que se proyectaría durante el concierto. Jeff vio la oportunidad de comenzar a nuestra propia filmación esa noche. Kate nos puso en contacto con su Director de Fotografía, quien nos prestó una luz portátil y ahí fuimos.
Kate 2 fue la protagonista del video, era en lo que habían trabajado la noche anterior, y mientras más observábamos a Kate 2 y Pavel, parecía haber algo entre ellos dos. Durante el concierto estaban muy cariñositos y mientras nosotros filmamos con Kate 1 como nuestra protagonista. La filmación salió bien a pesar de tener poca luz.
Después del concierto Craig, Jeff y yo nos fuimos al departamento/oficina. Especulamos acerca de la situación entre aquellos tres que se habían ido juntos. Su situación sí que nos dejaba perplejos. Si es que Pavel tenía a las dos de novias, cuando menos no había mucha bronca, nunca se equivocaría de nombre.
La noche la pasamos bien, bueno, Jeff y yo, ya que Craig durmió en beanbags, que son muy cómodas para sentarse pero no para dormir. Se formaron como un caparazón y lo hicieron tan incómodo, que terminó por dormir en el suelo. Al día siguiente Kate (1) nos había dicho que nos cambiaríamos a su otro departamento para estar más cómodos. La verdad (aunque Craig pudiera objetar) estábamos cómodos donde estábamos y si nos estaban dando alojamiento gratis no podíamos quejarnos. Aún así nos cambiaríamos.
Esa mañana hartos de comer puro pan y queso fuimos en busca de otra opción. Al ver un letrero que no entendíamos, pero tenía una carita feliz y mucha gente decidimos probarlo. Era un lugar de crepas. Optamos por no comer crepas de caviar y cerveza (opción popular al parecer) y en vez señalamos a lo que parecían una crepas “a la mexicana”. Está de más decir que de mexicano no tenían nada. Quizá lo que interpretamos como “crepas a la mexicana” era en realidad “crepas a la carne misteriosa con verduras”. Estaban espantosas. Pero ya con algo en el estómago nos fuimos al Red Square, pero primero teníamos que lidiar con el metro.
En sí el sistema de metro no parecía ser tan complicado, pero saber en qué estación estábamos y en que estación deberíamos bajarnos, bueno, resultó más complicado de lo que debería. Nos subimos al primer tren y que bueno que era línea circular, así que no nos alejaba sólo nos dio la vuelta. Andando como en carrusel, nos bajamos en una estación arbitraria para tratar de entender a dónde tendríamos que ir. En realidad fue todo muy divertido, tratamos varias veces de preguntar pero había poco inglés y todos los letreros estaban en cirílico, así que como niños chiquitos, letra por letra tratando de adivinar qué estación era. Fuimos el chiste para varias personas que nada más se nos quedaban viendo y se reían, bueno, todo sea por hacer sonreír a un ruso.
Al llegar al Red Square, lo primero que resalta son los colores. En la ciudad casi todo es gris o café y ese gran edificio rojo resalta increíblemente. Detrás está la Basílica de San Basil con sus torres con gorrito de colores y bueno, toda el área es impresionante. Lo único que me pareció de mal gusto fue que en un costado había un edificio verdaderamente estupendo y dentro, un mall. No entiendo. Moscú en general es un choque entre el comunismo y el capitalismo. Se ve ahora mucho dinero, gente con pieles elegantes, coches caros, muchas tiendas internacionales de la elite y luego cuadras y cuadras de edificios grises cayéndose a pedazos y gente seria bebiendo en las calles. Bueno, para ser justos vimos gente escandalosa también bebiendo en las calles. Al parecer se consume una cantidad extraordinaria de alcohol en Rusia.
Visitamos un monumento conmemorativo a los soldados del ejército Rojo. Una flama que está prendida todo el tiempo y dos guardias de centinela. Quería tomar fotos de cerca, pero había mucha gente y no me dejaban pasar. Estaba verdaderamente frustrada y no sabía qué hacer. De repente suenan unos pasos fuertes y me percaté que se estaba haciendo el cambio de guardia. Me pareció que lo más interesante fue un guardia que marchaba a lo largo de una pared chaparrita donde estaban los mirones y uno que otro se había subido para ver mejor y tomar fotos. Cuando pasaba todos se bajaban rápidamente. Una mujer decidió quedarse en su lugar, lo cual no le pareció en lo más mínimo al guardia quien con poco tacto la tomó del brazo y la movió fuera de su paso. La pobre mujer no supo ni cómo tomar ese gesto tan rudo.
Después de dar un poco más la vuelta, el frío nos hizo volver al departamento. Se suponía en un principio que Kate y Pavel irían a vernos, hacer algo juntos y luego llevarnos al otro departamento. Al final, no se si se ocuparon o que, pero misteriosamente, sólo nos informaron que iba a ir un chofer a llevarnos al otro lugar y que nos veríamos después. Cuando llegó el chofer, pues no hablaba nada de inglés, y nosotros por supuesto nada de ruso. Confiamos que era el ruso adecuado y nos fuimos con él. En el camino vimos la ciudad desaparecer y nosotros ni cómo preguntar a dónde nos llevaban. Le habíamos preguntado a Kate dónde quedaba el departamento y sólo respondió, “it’s ok, stay there”. Ni cómo discutir.
A pesar de que estaba retirado el lugar, Jeff y yo empezamos a disfrutar estar en un departamento y con un supermercado cerca, nos hicimos de cenar en casa.
Al siguiente día debíamos registrarnos, no nos quedaba claro con quien, pero era acerca de nuestra presencia en Rusia. Kate se hizo cargo de todo, sólo que no fue sencillo. Como en nuestra visa decía que nos hospedábamos en un hotel y estábamos un departamento privado, que estaba registrado a otra persona y no a Pavel o a Kate, bueno, era complicada la burocracia. Kate terminó optando por un método y se llevó nuestros pasaportes, sin embargo advirtiéndonos que no era buena idea salir a pasear sin ellos. Así que nos quedamos esperando en el departamento todo el día. Cruzamos los dedos porque todo saliera bien, la verdad que teníamos la información en partes. Debido al idioma, pero parte, creo yo, por la forma de ser de los rusos; sólo dan la información pertinente. Dejando así espacios en blanco.
Por ejemplo, Kate nos explicó cómo llegar del departamento al metro en minivan, pero no de regreso. Si queríamos regresar del metro al departamento sólo podríamos tomar taxi y enseñarle una nota escrita por ella. Una forma extraña de hacer las cosas. Hablando de taxistas, en Moscú (al menos) parece haber ocurrir algo muy curioso. Al parecer cualquier persona puede ser taxista. Es decir hay aquellos taxis oficiales, pero también si te paras en la calle y alzas tu brazo alguien te llevará. ¿Será taxista? no lo parecían. Quizá si alguien de Rusia lee esto le hará mucha gracia. A mi me pareció que si en verdad son gente cualquiera, es extremadamente amigable que hagan esto. Hubiera querido entrar en conversación, pero como siempre, ni una pizca del idioma.
Habiendo hecho el registro y con pasaporte en mano salimos esa noche a cenar a casa de Victoriya. Vivía en residencia estudiantil así que estuvimos apretaditos pero muy a gusto. Hizo comida típica rusa que la acompañamos (no, no con vodka) con vino tinto. Conocimos a varias de sus amigas y nos mostraron sus pinturas ya que todas eran estudiantes de arte y todas pintaban. Después hicimos algo así como tour de Moscú de noche. Como el clima no estaba tan mal, esa noche caminamos por varias horas observando la ciudad, alguna que otra iglesia o monasterio. En verdad que los lugares son otros de noche. Me agradó el ejercicio y disfruté de la compañía, la conversación y el panorama.
Al día siguiente queríamos hacer algo con Kate y Pavel y esperábamos cambiar a la oficina otra vez para no estar tan lejos. Sin embargo, Pavel estuvo editando todo el día y no quiso ver ni hablar con nadie, incluyendo a Kate. Era su segundo día así y nos estaba dejando perplejos. Nos resignamos a quedarnos lejos de la ciudad y ese día volvimos al Red Square a filmar por ahí y en sus alrededores. Después fuimos al Museo de Arte Moderno donde había una exposición fantástica de Anton Corbijn (fotógrafo y director de videos musicales que fotografía a cantantes y estrellas de cine de forma poco tradicional). El museo en sí estuvo bien, lo que más me gustó después de la exposición fue el patio donde había varias esculturas modernas con conceptos y artistas variados, desde religiosos hasta activismo social.
Al siguiente día filmamos con Kate en su departamento y todo salió de manera excelente. ¡Qué descanso! Finalmente salieron las cosas como debían y qué diferencia es tener ayuda y trabajar con gente con experiencia.
Hicimos buen tiempo en la filmación y después salimos a cenar con Kate y Pavel. Es increíble como hacía un día no quería ver a nadie y esa noche no había quien le parara la boca. Cenamos una rica cena italiana que alargamos hasta tarde. Al terminar, Craig quería irse a algún bar o antro, pero estaba que me quedaba dormida. En sí, desde que habíamos llegado a Moscú estaba que no podía casi ni estar parada, a cada rato me quería ir a dormir. Supongo que eran ya meses acumulados de tanto viaje y poco dormir.
Al día siguiente, cruelmente nos levantamos a la madrugada para filmar. Hacía un frío terrible y la pobre de Kate tenía que andar caminando en falda y con sólo un abrigo delgado. Esa mañana Kate se había querido arrepentir, y no la culpo, yo también estaba muerta y salir al frío no parecía apetecedor. Pero forzamos el asunto y todo fue para terminar de filmar.
Esa noche quisimos celebrar y nos fuimos a cenar comida china con Pavel. El ambiente no fue lo mismo que la noche anterior. Jeff, Kate y yo estábamos cansados. Craig cansado también pero se moría de ganas de salir de reventón, y bueno, Pavel no parecía estar de muy buen humor. Creo que Pavel y Kate se andaban peleando porque se lanzaban hablando rápidamente en ruso a momentos. En fin, la cena estuvo muy rica y después nos fuimos a la oficina y seguimos platicando un poco más. El ambiente aligeró y la pasamos muy bien. De regreso no pensé que Craig todavía quisiera ir en busca de fiesta, pero insistió y se fue sólo. El pobre llegó al departamento unas horas después sin haber encontrado buen lugar a donde ir.
Nuestro último día lo habíamos dejado abierto, Craig abandonó el nido y se fue a quedar a un hotel cerca de la ciudad, Kate y Pavel, bueno, no sé qué hicieron. Mientras, Jeff y yo disfrutamos del departamento vacío, vimos una película y nos fuimos a dormir relativamente temprano.
Fue en general una experiencia muy rara, creo que me la pasé media dormida casi todo el tiempo y sin entender mucho de la cultura rusa, pero todo me encantó, las maravillosas estaciones de tren que parecen museos, la gente que, aunque amigable sonríe poco, el frío que mi esposo canadiense extrañaba y más que nada estar con amigos raros que andan en esto del cine.