¿Sol? ¿Cuál sol?

Abril 15 - 22

Paraty, Brasil

Escapamos Rio y su peligrosidad. Real o imaginada quien sabe? Mi “demon cloud” se estaba esparciendo poco a poco cuando se formó de nuevo con fuerza cuando me percaté de la señora de a lado que estaba vomitando en el piso. Así nada más, sin pena y sin bolsita. Traté de controlar mis propias ganas de seguirle la corriente pero mi mal humor iba de mal en peor. Será el cambio de horario o la necesidad de sol. Ésto último no se cumplió muy bien. De los 7 días que estuvimos en Paraty, 4 fueron de lluvia y los demás no estuvieron fenomenales.

Visitamos Jabaquara, una playa que estaba a 15 minutos caminando, Trindade y Paraty-Mirim (ambas a 45 minutos por autobus). De los tres lugares, el mejor por mucho fue Trindade y nos llovió a la hora de que llegamos. Paraty-Mirim fue el peorcito, no había mucha área de playa y estaba todo muy solitario. Sin embargo, ahí fue donde tuvimos el mejor día. Al final disfrutamos la soledad, aunque no la poca opción de comida y el hecho que tuvimos que esperar bastante para regresar.

El camino hacia Trindade y Paraty-Mirim fue interesante. Curvas y curvas sobre caminillos pequeños que se adentraban en la selva. Había también un montón de chiquillos y adolescentes que iban o venían del colegio.

Tuvimos la experiencia de comer por kilo. Son restaurantes buffet en donde sólo pagas por lo que te comes. Aunque aun pienso que debería ser diferente precio si estás pesando verduras crudas o un pedazo de carne, si no valen lo mismo no? Aun así estuvo bien la comida y apretándonos el cinturón ahorrábamos dinero. Nota: Situación estómago - de mal en peor. Me volví adicta al coco y al açaí, pero nada funciona.

Paraty en sí es un pueblo pequeño con mucho carácter y muy placentero para visitar. Paraty era el segundo lugar más importante de dónde se mandaba oro a Portugal. También se vieron aqui algunas batallas. El centro histórico es muy bonito y mantienen los edificios en muy buen estado. Las calles empedradas no tanto, y no recomendaría nadie en tacones o con un par de tragos encima que las caminara.

Conocimos en nuestro hotel a una pareja de Francia que estaba comenzando su año de viaje. Fue inspirador platicar acerca de sus planes y recordar lo que nosotros hemos vivido en los últimos meses.

Publicado en on Mayo 11, 2008 at 8:27 pm Comentarios (0)

“The Demon Cloud”

Abril 12 - 15

Rio de Janeiro, Brasil

El vuelo de Madrid a Rio no estuvo del todo mal. Bueno, Iberia no es la mejor aerolinea (la comida es espantosa) pero el vuelo iba medio vacío así que tuvimos espacio. Llegamos a Rio en la tarde, y para ser honestos en cuanto ví que se metía el sol me puse nerviosa. La verdad no sé porque. Hemos estado ya en lugares que se dicen peligrosos y todo había resultado bien. Lo que sí es que habíamos escuchado mucho de Brasil y no podía evitar los nervios. En fin, despues de lo que pareció una eternidad tomamos nuestras maletas, pasamos aduanas, que curiosamente parece que usan nuestro mismo método del semáforo, sólo que no estaba funcionando cuando pasamos.

Nos subimos a un taxi con destino “Ipanema”. Habíamos hecho una reservación que como no había sido confirmada estábamos cruzando los dedos porque encontraríamos el lugar disponible. No queríamos andar por las calles con nuestras backpacks buscando hotel. Llegamos a “Margarida’s Pousada” y Margarida ni sus luces. Esperamos un buen y al final se aparece y nos dice “y ustedes quienes son?” (en portugués, claro) y nosotros, “ahem, tenemos reservación”. Lo que siguió fue una confusa discusión en portugués ella y yo en español de acerca si teníamos o no reservación. A mi me comenzaba a caer el veinte del prospecto que tendríamos a esas horas y ahora con lluvia, buscar hotel. Así que lo que mi marido ha bautizado como “the demon cloud” se comenzó a formar sobre de mí. Justo antes de que explotara y me fuera enfurecida, la conversación dió un giro de 180 grados y nos dio, por el mismo precio, lugar en un departamento enorme con 3 habitaciones, cocina grande, comedor, sala, y todo sólo para nosotros dos. Fue lo mejor que pudo haber pasado. Después de ir de hotel en hotel, tener algo que se parezca a casa es una bendición. Cocinamos en el depa y gracias a eso ahorramos un poco.

Esa noche dormimos rico porque estábamos exhaustos pero con mucho calor. Viniendo de Rusia y España, el clima era increíblemente y deliciosamente húmedo y caluroso y tendríamos que adaptarnos… otra vez.

Debido al cambio de horario nos estuvimos despertando desde temprano, pero esto fue muy lindo, ya que nuestra ventana daba a una gran vista de la ciudad y a Cristo Redentor. Los colores de la madrugada pintaron hermoso el panorama y creo que me comencé a enamorar de Brasil.

Esa mañana después de comprar unas chanclas para Jeff (había dejado las suyas en Moscú en un error al empacar), salimos a la playa a Ipanema, estaba tan sólo a dos cuadras. Lo que encontramos en la playa fue una verdadera locura. La playa era hermosa y estaba repleta de gente. Digo, estaba atascada de gente, jamás había estado en tal situación. Todo resultó muy interesante, la experiencia de observar gente fue muy divertido. Los niños jugando en las olas le dieron lecciones a Jeff, ya que entró dos veces al mar y lo revolcó tres veces. Terminó vencido, pero los chiquillos ahí estaban y se quedaron horas. Las olas si eran grandes y revolconas pero yo tuve suerte (o habilidad, ja) para evitar ser revolcada.

La noche fue relajante, el calor se calmó un poco y nos sentamos a ver un poco de televisión. Aquí fue donde me dí cuenta que salvó lo básico del idioma, en verdad que no entiendo portugués. A veces son palabras que se reconocen, pero la mayor parte del tiempo es adivinar lo que se dice.

A la siguiente madrugada pudimos observar como la brisa movía las nubes. Éstas se iban formando cada vez mas rellenitas y pronto taparon la vista del Cristo Redentor. También esa mañana sentí con seguridad que mi “demon cloud” seguía bien formadita sobre de mí. Me comenzaba un dolor de cabeza extraordinario y mi humor respondía de acuerdo a ésto. Pobre de Jeff, pero me tuvo que soportar así todo el día. La pasamos en general dentro del departamento porque lo que sentía era una bomba atómica entre mis sienes.

La nubecita continuó así, aunque mi dolor de cabeza se calmó un poco. La nube nos acompañó al día siguiente a la Rodoviaria Novo Río (central de camiones) para tomar nuestro autobus a Paraty. Junto con la nube, nos acompañó la lluvia que nos empapó en el camino.

Publicado en on at 7:43 pm Comentarios (0)

Una tapa más y me voy

Abril 10 - 12

Madrid, España

De regreso en Madrid para no complicarla regresamos al mismo hotel y tapas en el mismo lugar. Esa noche nos quedamos hasta tarde en el restaurante y la pasamos bien con los chicos del bar. Uno de ellos era de Jordania y se emocionó al saber que habíamos estado ahí hace poco. Nos invitaron unos tragos de licor de especies que cayó como aguardiente e hizo pasar malos ratos a mi estómago al día siguiente.

Al siguiente día fuimos a recoger la visa para Brasil. ¡Finalmente en nuestras manos! La alegría duró poco porque mi estómago se siguió quejando hasta que lo llevé al hotel a descansar. Queríamos hacer turisteo por Madrid, nos faltaba ir a Recoletos y al Museo del Prado, pero no más no dimos por más. Esa noche sí logramos salir a reunirnos con un antiguo profesor mío y amigo de la familia, Jorge Retana y su hija Paulina. Llevábamos años sin vernos y fue algo extraño vernos y más en España, donde llevan ya viviendo varios años. Pero lo raro duró poco y la pasamos a todo dar, si no hubiéramos tenido nuestro vuelo al día siguiente yo creo nos hubieramos ido de marcha.

En el aeropuerto al día siguiente nos moríamos de hambre y para un país al que le gusta su buen comer y beber, no había mucha opción. Nos percatamos también que es algo difícil encontrar lugar donde comer comer, es decir, tener una comida bien y no tapas. Bueno, claro que hay restaurantes, pero sí que el mundo español está enamorado de sus tapas, y saben qué? yo tambien lo estoy.

Publicado en on Mayo 10, 2008 at 9:04 pm Comentarios (0)

Trabajando las patitas

Abril 7 - 10

Barcelona, España

Pasamos todo el día en tren, pero no estuvo tan mal. Los trenes en España sí que son cómodos y te ponen películas (dobladas al español, así que estuvo bien para mí, pero no tan bien para Jeff). Casi a media noche, finalmente llegamos a nuestro lugar, una residencia estudiantil que Karla nos había arreglado. Estaba caro, pero tenía cocineta y tele y servicio de lavandería e internet a nuestra disposición. Lo cual, considerando a cómo están los cuartos de hotel como quiera, nos vino muy bien.

Teníamos tan sólo un par de días en Barcelona y los aprovecharíamos. Nos levantamos temprano, hicimos compras para los siguientes dos días, desayunamos y nos lanzamos a la ciudad. Primero visitamos el Barrio Gótico, que es increíble con sus pequeñas calles y callejones llenos de tiendas originales y de antiguas casas. Después caminamos las Ramblas, una gran avenida que va desde el puerto, es amplia y en medio se pone gente a cantar, bailar, de estatuas, etc. También hay pequeñas tiendas de flores, de animales y cafés a lo largo de la Rambla. Caminamos y caminamos, pasamos por un mercado muy lindo que hubiera querido comprar todo, desde los chocolates caseros a la jugosa fruta.

En la tarde nos encontramos con Karla y con Alma, una amiga de Karla. Nos llevaron a comer a un lugar de tapas en miniatura, o como le dicen allá, montaditos. La pasamos a gusto, comiendo comida diminuta y poniéndonos al tanto.

Al siguiente día seguimos en nuestro tour de Barcelona y nos fuimos a visitar las casas de Gaudí. La mayoría lo vimos por fuera, ya que los precios estaban algo caros. Pasamos por la Iglesia de la Sagrada Familia (la última vez que había estado en Barcelona recordaba que la entrada era libre, pero habían pasado 9 años, todo cambia), la Casa Batlló, la Casa Milá, la Casa Calvet y la Casa de la Pedrera. Ésta última fue una experiencia muy linda, ya que sí entramos y lo mejor fue el techo, que tenía una vista increíble, pero además así se apreciaba mejor el estilo y diseño de la casa además que en sí, todo lo que había en el techo era una obra de arte. Finalizamos nuestro tour con el Parque Güell, también de Gaudí y hubiéramos querido tener más energía para recorrer más del parque, pero el cansancio nos alcanzó cuando vimos todas esas subidas y bajadas.

Esa noche habíamos hecho planes con Karla, pero mi cuerpo y mi alma no dieron para más y cancelamos. En vez, nos quedamos en la residencia tranquilos y lavando ropa. Que emocionante no?

Publicado en on at 8:54 pm Comentarios (0)

Primavera

Abril 2 - 7

Marbella, España

En todo este viaje el pasar de las estaciones ha sido todo un caos. Acostumbrada, y más en Canadá, a tener definitivamente un invierno, otoño, primavera y verano (bueno, aunque algunos pensarán que sólo es invierno y otoño), en fin, da un cierto órden a la cabeza de uno. Yo cuento como que mi invierno fue en Londres, Amsterdam y Moscú y en Marbella finalmente llegué a la primavera. El sol estaba esquisito, aun hacía frío, pero era bastante agradable.

Caminamos por el centro de la ciudad, que estaba hermosísimo y la playa también estaba muy linda. Definitivamente Marbella era un sitio muy turístico, que por el momento estaba tranquilo pero en mi cabeza fácilmente lo podía imaginar atascado de turistas de cualquier nacionalidad. Aun así el encanto estaba ahí, y nos comentaron que ahora estaba mejor. Hace varios años Marbella era un lugar del jetset europeo, árabe y ruso, y todo se fue para abajo cuando se descubrió un escándalo de lavado de dinero con alguna mafia. Un par de años siguieron donde todo negocio declinó y poca gente quería ir de visita. Ahora ya se está recuperando y se le ha quitado esa sensación de exclusividad que puede incomodar a algunos.

Pasamos unos días tranquilos navegando por la ciudad, cuidando de mi estómago y tratando de cuidar del presupuesto haciendo tapas caseras. También checamos la escuela de Jessica, Marbella Design Institute. Visitamos la escuela que tenían en Marbella que pronto cerraría para cambiar a Monda, un pueblo vecino. Investigamos lo que pudimos en aquel lugar y hasta nos reunimos con la directora. Le pasamos el reporte a Jessica y después fuimos a Monda. El pueblo, muy bonito, pero en verdad no hay nada que hacer. No se qué haría yo si tuviera que vivir ahí, creo que me moriría de la aburrición y de ver a la misma gente. Estuvimos ahí sólo unas horas y creo que vimos a las misma gente 5 veces. Demasiada tranquilidad. Pero estaría bien para estudiar ahí.

Publicado en on at 8:28 pm Comentarios (0)

¡Vale! Nos quedamos

Marzo 30 – Abril 2

Madrid, España

La mañana de aquél domingo nos levantamos y a los pocos minutos sonó el teléfono. Kate llamaba para decir que ya nos estaban esperando afuera para llevarnos al aeropuerto. “Oye, pero todavía falta una hora.”, y ella dice, “si, pero no hay problema.” Pues con el desvelo, el sueño y el cansancio, sólo nos dejó confundidos y pues, ¿qué íbamos a decir? Ni modo, nos apuramos y terminamos saliendo una media hora antes de lo previsto. Un poco molestos, ya que, bueno, no eran las 4:30 de la tarde sino las 4:30 de la madrugada. ¿Sería cambio de horario? Pues según nosotros no, y chequé mi agenda y tampoco decía nada de cambio de horario. Hubiéramos querido preguntarle al taxista la razón y más al ver que su reloj estaba una hora adelantada. Con tanto cambio de horario últimamente por tanto viaje era una gran confusión y ya bien había podido pasar el cambio. Sin embargo, si eran las 5:30am y no las 4:30am, estábamos en problemas. En el camino tratamos de ver algún reloj y nada, sólo justo antes de llegar al aeropuerto vimos uno y tenía la misma hora que nosotros. Bueno, pues nos tranquilizamos.

A los dos minutos de llegar al contador se cierra el check-in. Qué raro que lo hayan cerrado tan temprano y sin embargo, nos informaron que el vuelo iba atrasado. Ni modo, a esperar una vez más. Ya nos acostumbramos a esperar y esperar por aviones, camiones, trenes, taxis, y todo lo demás que te lleva de un lado a otro. Al ir en busca de un café de precio apropiado (todo era ridículamente caro, ejemplo, $120 pesos por un café) comenzamos a ver relojes y todos con hora diferente. Además del desvelo a este punto también estaba haciendo su labor la falta de café y no más no entendíamos nada. Finalmente cachamos que en efecto había cambio de horario y me pregunté cómo había sido posible que la hubiéramos pasado de noche. Ni Kate ni Pavel habían dicho nada.

En fin, después de varios retrasos finalmente nos subimos a nuestro avión y con gran emoción de encontrarnos en un lugar más cálido llegamos a Madrid.

Sentí raro que hubiera español por todos lados, era la primera vez en casi año y medio que tenía la oportunidad de estar en un lugar de habla hispana. Encima de ésta emoción también comencé a emocionarme de estar en un lugar de donde tenía muy buenas memorias. Había pasado dos veranos en Madrid con buenos amigos y mucha marcha.

Tomamos el metro a la Puerta del Sol y comenzamos la búsqueda regular de hoteles. Pasamos por 4 o 5 hoteles y ya comenzábamos a ponernos de malas por cargar los backpacks por todo el lugar, cuando comenzó a llover. Nos refugiamos en un edificio y tomamos turnos para ir a ver más hoteles. En verdad que estaban caros y luego muchos sin baño en el cuarto (a veces regadera, pero no escusado; me pareció raro). Vaya, no era que nos habíamos vuelto exigentes pero yo seguía con problemas del estómago y veíamos necesario tener baño próximo. Un par de horas después nos decidimos por un hotel caro pero lindo y con buena locación.

El resto del día la tomamos tranquila, checando correo electrónico, una pequeña siesta y comenzamos a disfrutar de la rica comida española; cenamos unas tapas deliciosas con vino tinto.

Temprano a la mañana siguiente nos fuimos a la embajada de Brasil. A éste punto nos urgía nuestra visa ya que teníamos el vuelo dentro de dos días. Pensamos que igual no nos daría tiempo, pero pensamos que sólo tendríamos que posponer el vuelo un día o dos como máximo. En la embajada, después de esperar como 6 horas entregamos nuestros documentos y nos dijeron 10 días. ¡10 días! Diez días que empezaban a contar a partir del día siguiente. ¡Qué locura! Se atravesaban dos fines de semana, lo cual quería decir que en vez de pasar los 3 días que habíamos planeado, serían como 15. Lo que le haría a nuestro presupuesto no quiero contar. Rogué y rogué mucho. A final de cuentas nos dieron un poquitín menos de tiempo. Nos la darían un viernes, en vez del lunes, y así podríamos volar el sábado en vez del martes. Como quiera decepcionaba, porque bueno, no nos faltaban lugares que quisiéramos visitar, pero todos estaban fuera de España (los altos precios de España motivaba a abandonarla) y sin pasaporte pues no había la opción de salir ni de volar a ningún lado.

¿Cómo hacer emocionar a un burócrata?

Para no quedarnos sin ningún documento oficial y darnos la oportunidad de cuando menos movernos de Madrid, pedimos a la embajada que nos diera una copia de nuestros pasaportes sellada por ellos. Vaya, diciendo de manera oficial que ellos tenían nuestros pasaportes y nos estaban tramitando la visa. Bueno, pues fue un proceso que jamás habían hecho antes y sí que se emocionaron. La chica que nos tomó nuestros papeles se metió en su oficina a hacer las copias y se tardó bastante. Cuando regresó tenía una sonrisa de oreja a oreja y nos comentó que le había parecido genial la idea a su jefe. (Más gracioso fue todo cuando volvimos por nuestras visas y vimos que estaban dando esas copias certificadas a todos los que estaban ahí.)

Ese día nos sucedió algo extraño. Ese día nos percatamos que en verdad éramos un par de viajeros mugrosos. Bueno, eso no era lo extraño, nos habíamos dado cuenta de ese dato desde que habíamos llegado a Londres y me dí cuenta que mis pantalones ya no eran de ningún color, creo que en un principio eran grises, ahora nada. Lo que fue extraño es que estando en uno de los lugares más caros decidimos ir de compras. Creo que llegamos a nuestro límite y decidimos ignorar los altos precios y compramos varias cosillas. Una de las compras más importantes fueron unos jeans; desde que habíamos salido de Canadá que no nos habíamos puesto unos jeans. Les podrá parecer trivial, pero sí que extrañaba ponerme de mezclilla.

Pensamos en qué haríamos de nuestro tiempo en España, quedarnos en Madrid parecía bien pero por tantos días no lo sé. Decidimos irnos a Marbella, en la Costa del Sol, y después a Barcelona. Jessica, la hermana de Jeff había estado pensando en irse a estudiar a Marbella este Septiembre y resultaría provechoso ir a ver cómo estaba la cosa. A Barcelona Jeff nunca había ido y yo sólo había ido 9 años antes (válgame que me estoy poniendo vieja) y sólo por un día, además así visitaría a mi prima Karla que desde hace mucho tiempo no la había visto.

Quizá quedarnos en España no estaría tan mal.

Publicado en on at 8:11 pm Comentarios (0)

Todo por una sonrisa

Marzo 22 - 30

Moscú, Rusia

En Moscú además de visitar la ciudad íbamos a filmar otro cortometraje más. Craig, un amigo de Jeff de Vancouver se encontraría con nosotros en Moscú con otra cámara más y más película. Teníamos además la suerte de que conocíamos gente en Moscú. Pavel, un director de cine, Craig y Jeff lo habían conocido en Arizona unos años antes nos iba a dar alojamiento. Además las chicas que habíamos conocido en Etiopía, Victoriya y Mariya.

Al llegar a Moscú nos dio mucho gusto encontrar a Kate, la novia de Pavel, esperándonos. Lindísima chica, que si bien parecía que le hacían falta un par de buenas comidas. Kate nos llevó a su oficina, que en realidad era un departamento convertido en oficina. Era un departamento en una zona muy cerca del centro de Moscú, amplio y definitivamente hogar de artistas. Había libros, dibujos, pinturas, películas, computadoras en las que estaban editando desde videos musicales hasta la película más reciente de Pavel. Fue muy inspirador llegar a este lugar donde parecía haber talento y creatividad en cada rincón. Era también un verdadero desastre, como buen hogar de artistas, y en medio de todo esto nos quedamos Jeff y yo.

Esa primera noche llegó Craig al departamento a visitarnos, no lo habíamos visto desde hacía casi 5 años. Fue muy emotivo y compartimos el buen momento con unas pizzas, con Pavel y Kate. También apareció Kate, otra Kate, o sea, Kate 2. Esta chica parecía tener 18 años y creerse de 30, no estaba muy claro qué hacía ahí, pero bueno… medio rara. Se la pasaba cante y cante sin razón, hasta asustaba. Se nos quedaba mirando fijamente también, pero no podíamos preguntarle qué onda porque no hablaba inglés.

Esa noche, mientras Jeff y yo dormíamos, Kate 2 y Pavel trabajaron en unos videos toda la noche. Al día siguiente, Craig dejó su hotel y se mudó a la oficina. Pasamos la mayor parte del día charlando y comiendo pan y queso (la dieta artística, al parecer). Kate 2 cantó y cantó (en cierto momento se paró frente a mí y me dice, “are you afraid of me?” yo, sorprendida, “no, why?” sólo se me quedó viendo sin expresión en la cara por un momento y se alejó). Pavel nos contó acerca de lo que estaba haciendo. Parecía que cada vez que platicábamos salía que estaba involucrado en algo más. Tenía una serie de largometrajes llamado “Naked Cinema” que era una especie de improvisación cinematográfica y dijo que si nos quedábamos más tiempo podríamos hacer uno con él. Nos hubiera encantado. Pavel había hecho una película llamada “Dead Daughters” hacía un año. Una película de terror pero al parecer un poco experimental (lamentablemente no la he visto todavía, así que mucho no puedo decir). Le había ido más o menos con los críticos, pero le sirvió para poder realizar su siguiente película, ahora una comedia. Dos días antes de que llegáramos habían terminado de filmar. Kate 1, había actuado en “Dead Daughters” y parecía hacerla de un poco de todo. También es una increíble pintora además de actriz (le habían ofrecido un rol junto con Mischa Barton, pero no lo aceptó, ella dijo que lo que quiere ser es artista y no sólo una actriz), y también productora y hasta un poco de ama de casa, tratando de hacerse cargo de la oficina y el departamento que comparte con Pavel.

Esa noche el plan era ir a un concierto. Pavel estaba trabajando con uno de los grupos que cantaría esa noche. Les había hecho un video que se proyectaría durante el concierto. Jeff vio la oportunidad de comenzar a nuestra propia filmación esa noche. Kate nos puso en contacto con su Director de Fotografía, quien nos prestó una luz portátil y ahí fuimos.

Kate 2 fue la protagonista del video, era en lo que habían trabajado la noche anterior, y mientras más observábamos a Kate 2 y Pavel, parecía haber algo entre ellos dos. Durante el concierto estaban muy cariñositos y mientras nosotros filmamos con Kate 1 como nuestra protagonista. La filmación salió bien a pesar de tener poca luz.

Después del concierto Craig, Jeff y yo nos fuimos al departamento/oficina. Especulamos acerca de la situación entre aquellos tres que se habían ido juntos. Su situación sí que nos dejaba perplejos. Si es que Pavel tenía a las dos de novias, cuando menos no había mucha bronca, nunca se equivocaría de nombre.
La noche la pasamos bien, bueno, Jeff y yo, ya que Craig durmió en beanbags, que son muy cómodas para sentarse pero no para dormir. Se formaron como un caparazón y lo hicieron tan incómodo, que terminó por dormir en el suelo. Al día siguiente Kate (1) nos había dicho que nos cambiaríamos a su otro departamento para estar más cómodos. La verdad (aunque Craig pudiera objetar) estábamos cómodos donde estábamos y si nos estaban dando alojamiento gratis no podíamos quejarnos. Aún así nos cambiaríamos.

Esa mañana hartos de comer puro pan y queso fuimos en busca de otra opción. Al ver un letrero que no entendíamos, pero tenía una carita feliz y mucha gente decidimos probarlo. Era un lugar de crepas. Optamos por no comer crepas de caviar y cerveza (opción popular al parecer) y en vez señalamos a lo que parecían una crepas “a la mexicana”. Está de más decir que de mexicano no tenían nada. Quizá lo que interpretamos como “crepas a la mexicana” era en realidad “crepas a la carne misteriosa con verduras”. Estaban espantosas. Pero ya con algo en el estómago nos fuimos al Red Square, pero primero teníamos que lidiar con el metro.

En sí el sistema de metro no parecía ser tan complicado, pero saber en qué estación estábamos y en que estación deberíamos bajarnos, bueno, resultó más complicado de lo que debería. Nos subimos al primer tren y que bueno que era línea circular, así que no nos alejaba sólo nos dio la vuelta. Andando como en carrusel, nos bajamos en una estación arbitraria para tratar de entender a dónde tendríamos que ir. En realidad fue todo muy divertido, tratamos varias veces de preguntar pero había poco inglés y todos los letreros estaban en cirílico, así que como niños chiquitos, letra por letra tratando de adivinar qué estación era. Fuimos el chiste para varias personas que nada más se nos quedaban viendo y se reían, bueno, todo sea por hacer sonreír a un ruso.

Al llegar al Red Square, lo primero que resalta son los colores. En la ciudad casi todo es gris o café y ese gran edificio rojo resalta increíblemente. Detrás está la Basílica de San Basil con sus torres con gorrito de colores y bueno, toda el área es impresionante. Lo único que me pareció de mal gusto fue que en un costado había un edificio verdaderamente estupendo y dentro, un mall. No entiendo. Moscú en general es un choque entre el comunismo y el capitalismo. Se ve ahora mucho dinero, gente con pieles elegantes, coches caros, muchas tiendas internacionales de la elite y luego cuadras y cuadras de edificios grises cayéndose a pedazos y gente seria bebiendo en las calles. Bueno, para ser justos vimos gente escandalosa también bebiendo en las calles. Al parecer se consume una cantidad extraordinaria de alcohol en Rusia.

Visitamos un monumento conmemorativo a los soldados del ejército Rojo. Una flama que está prendida todo el tiempo y dos guardias de centinela. Quería tomar fotos de cerca, pero había mucha gente y no me dejaban pasar. Estaba verdaderamente frustrada y no sabía qué hacer. De repente suenan unos pasos fuertes y me percaté que se estaba haciendo el cambio de guardia. Me pareció que lo más interesante fue un guardia que marchaba a lo largo de una pared chaparrita donde estaban los mirones y uno que otro se había subido para ver mejor y tomar fotos. Cuando pasaba todos se bajaban rápidamente. Una mujer decidió quedarse en su lugar, lo cual no le pareció en lo más mínimo al guardia quien con poco tacto la tomó del brazo y la movió fuera de su paso. La pobre mujer no supo ni cómo tomar ese gesto tan rudo.

Después de dar un poco más la vuelta, el frío nos hizo volver al departamento. Se suponía en un principio que Kate y Pavel irían a vernos, hacer algo juntos y luego llevarnos al otro departamento. Al final, no se si se ocuparon o que, pero misteriosamente, sólo nos informaron que iba a ir un chofer a llevarnos al otro lugar y que nos veríamos después. Cuando llegó el chofer, pues no hablaba nada de inglés, y nosotros por supuesto nada de ruso. Confiamos que era el ruso adecuado y nos fuimos con él. En el camino vimos la ciudad desaparecer y nosotros ni cómo preguntar a dónde nos llevaban. Le habíamos preguntado a Kate dónde quedaba el departamento y sólo respondió, “it’s ok, stay there”. Ni cómo discutir.

A pesar de que estaba retirado el lugar, Jeff y yo empezamos a disfrutar estar en un departamento y con un supermercado cerca, nos hicimos de cenar en casa.

Al siguiente día debíamos registrarnos, no nos quedaba claro con quien, pero era acerca de nuestra presencia en Rusia. Kate se hizo cargo de todo, sólo que no fue sencillo. Como en nuestra visa decía que nos hospedábamos en un hotel y estábamos un departamento privado, que estaba registrado a otra persona y no a Pavel o a Kate, bueno, era complicada la burocracia. Kate terminó optando por un método y se llevó nuestros pasaportes, sin embargo advirtiéndonos que no era buena idea salir a pasear sin ellos. Así que nos quedamos esperando en el departamento todo el día. Cruzamos los dedos porque todo saliera bien, la verdad que teníamos la información en partes. Debido al idioma, pero parte, creo yo, por la forma de ser de los rusos; sólo dan la información pertinente. Dejando así espacios en blanco.

Por ejemplo, Kate nos explicó cómo llegar del departamento al metro en minivan, pero no de regreso. Si queríamos regresar del metro al departamento sólo podríamos tomar taxi y enseñarle una nota escrita por ella. Una forma extraña de hacer las cosas. Hablando de taxistas, en Moscú (al menos) parece haber ocurrir algo muy curioso. Al parecer cualquier persona puede ser taxista. Es decir hay aquellos taxis oficiales, pero también si te paras en la calle y alzas tu brazo alguien te llevará. ¿Será taxista? no lo parecían. Quizá si alguien de Rusia lee esto le hará mucha gracia. A mi me pareció que si en verdad son gente cualquiera, es extremadamente amigable que hagan esto. Hubiera querido entrar en conversación, pero como siempre, ni una pizca del idioma.

Habiendo hecho el registro y con pasaporte en mano salimos esa noche a cenar a casa de Victoriya. Vivía en residencia estudiantil así que estuvimos apretaditos pero muy a gusto. Hizo comida típica rusa que la acompañamos (no, no con vodka) con vino tinto. Conocimos a varias de sus amigas y nos mostraron sus pinturas ya que todas eran estudiantes de arte y todas pintaban. Después hicimos algo así como tour de Moscú de noche. Como el clima no estaba tan mal, esa noche caminamos por varias horas observando la ciudad, alguna que otra iglesia o monasterio. En verdad que los lugares son otros de noche. Me agradó el ejercicio y disfruté de la compañía, la conversación y el panorama.

Al día siguiente queríamos hacer algo con Kate y Pavel y esperábamos cambiar a la oficina otra vez para no estar tan lejos. Sin embargo, Pavel estuvo editando todo el día y no quiso ver ni hablar con nadie, incluyendo a Kate. Era su segundo día así y nos estaba dejando perplejos. Nos resignamos a quedarnos lejos de la ciudad y ese día volvimos al Red Square a filmar por ahí y en sus alrededores. Después fuimos al Museo de Arte Moderno donde había una exposición fantástica de Anton Corbijn (fotógrafo y director de videos musicales que fotografía a cantantes y estrellas de cine de forma poco tradicional). El museo en sí estuvo bien, lo que más me gustó después de la exposición fue el patio donde había varias esculturas modernas con conceptos y artistas variados, desde religiosos hasta activismo social.

Al siguiente día filmamos con Kate en su departamento y todo salió de manera excelente. ¡Qué descanso! Finalmente salieron las cosas como debían y qué diferencia es tener ayuda y trabajar con gente con experiencia.

Hicimos buen tiempo en la filmación y después salimos a cenar con Kate y Pavel. Es increíble como hacía un día no quería ver a nadie y esa noche no había quien le parara la boca. Cenamos una rica cena italiana que alargamos hasta tarde. Al terminar, Craig quería irse a algún bar o antro, pero estaba que me quedaba dormida. En sí, desde que habíamos llegado a Moscú estaba que no podía casi ni estar parada, a cada rato me quería ir a dormir. Supongo que eran ya meses acumulados de tanto viaje y poco dormir.

Al día siguiente, cruelmente nos levantamos a la madrugada para filmar. Hacía un frío terrible y la pobre de Kate tenía que andar caminando en falda y con sólo un abrigo delgado. Esa mañana Kate se había querido arrepentir, y no la culpo, yo también estaba muerta y salir al frío no parecía apetecedor. Pero forzamos el asunto y todo fue para terminar de filmar.

Esa noche quisimos celebrar y nos fuimos a cenar comida china con Pavel. El ambiente no fue lo mismo que la noche anterior. Jeff, Kate y yo estábamos cansados. Craig cansado también pero se moría de ganas de salir de reventón, y bueno, Pavel no parecía estar de muy buen humor. Creo que Pavel y Kate se andaban peleando porque se lanzaban hablando rápidamente en ruso a momentos. En fin, la cena estuvo muy rica y después nos fuimos a la oficina y seguimos platicando un poco más. El ambiente aligeró y la pasamos muy bien. De regreso no pensé que Craig todavía quisiera ir en busca de fiesta, pero insistió y se fue sólo. El pobre llegó al departamento unas horas después sin haber encontrado buen lugar a donde ir.
Nuestro último día lo habíamos dejado abierto, Craig abandonó el nido y se fue a quedar a un hotel cerca de la ciudad, Kate y Pavel, bueno, no sé qué hicieron. Mientras, Jeff y yo disfrutamos del departamento vacío, vimos una película y nos fuimos a dormir relativamente temprano.

Fue en general una experiencia muy rara, creo que me la pasé media dormida casi todo el tiempo y sin entender mucho de la cultura rusa, pero todo me encantó, las maravillosas estaciones de tren que parecen museos, la gente que, aunque amigable sonríe poco, el frío que mi esposo canadiense extrañaba y más que nada estar con amigos raros que andan en esto del cine.

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¿Pero cómo llegamos aquí?

Deberán disculpar queridos lectores, la poca información producida de las aventuras de los pasados meses. Estoy en el proceso de actualizar este blog.

Pero, para que no pierdan el interés todavía, les paso las fotos de todos aquellos lugares de los que no he escrito todavía.

http://www.flickr.com/photos/fabiolacaraza/sets/72157604913499958/

 

Cansancio en el Paraíso

Marzo 17 - 22

Londres, Inglaterra

Durante nuestro tiempo en Londres queríamos descansar lo más posible. El cansancio  de viajar tanto parecía no quebrar. No estábamos completamente libres, ya que todavía teníamos pendientes, menos, pero había. Checamos con la Embajada de Brazil otra vez, y esta vez no pudimos porque se atravesaba Semana Santa y estarían cerrados.

En otras actividades, fuí con Tania al ultrasonido de su bebé. Me sentí tía orgullosa de un sobrino necio, ya que estaba que no se quería voltear y parecía que estaba acostado con las piernas cruzadas y el brazo bajo la cabeza. Qué bonito fue verlo! Esa noche fuimos al cine a ver la malísima película de ‘Vantage Point’ y comer pollo en un restaurante llamado ‘Nando’s’, que según Tania “es lo más cercano a tacos”. Yo hace mucho que no como tacos, así que no podría decir, pero estaba bueno el pollo.

Jeff y yo fuimos a cenar a la casa de John y Lynn. Me parece lindísimo ir ‘coleccionando’ amigos por el mundo. En particular Lynn y John son de lo más interesante. Nunca hay falta de temas de conversación. Esa noche se nos hizo tan tarde la plática que nos quedamos a dormir en su casa. A la mañana siguiente salimos temprano hacia casa de Emanuel y Tania pero valió para dos tostones, el metro estaba interrumpido en una sección y nos tomó horas llegar. En verdad que el metro de Londres es el peor que he visto.

Nuestra última noche en la ciudad, Emanuel nos llevó a un bar por unas copichuelas y a que conociéramos un par de sus amigos. La pasamos lindo, platicando y bailando un poco. Algo nuevo para mí, llevo años sin bailar. Terminamos la noche en el bar temprano porque saldríamos al día siguiente temprano, aún así cuando llegamos a la casa entre cosas se nos hizo como quiera tardísimo. Estos días parecen que no dan descanso.

De camino al aeropuerto, lo que empezó por una amena discusión terminó en pelea entre Emanuel y yo. ¿Qué será aquello de la familia? Sin importar intenciones de llevar la fiesta en paz, siempre sucede algo y parece fuera de nuestro control. Será porque estaba desvelada??

Aun recuerdo aquel evento, y en si, toda nuestra estancia en Londres y me lleno de tantas emociones encontradas. Por una parte están ciertos momentos donde puedo decir que comencé a conocer a mi hermano y a mi cuñada otra vez. Después de 8 años de no vernos regularmente y encima con ciertos problemas de confianza y comunicación, digamos, pues es normal que se haya hecho un pequeño abismo. Hasta éste momento no habíamos intentado cruzarlo y en realidad quizá por eso todo lo que pasó pareció como sorpresa. Me sorprendió encontrar que aun ocupaba un espacio en su vida. Me sorprendió encontrar que pueden quererme sin entender o saber mucho de mi vida. Si me consideran ya como mujer adulta todavía me queda duda. Pero supongo es difícil salirse de ese rubro de ‘hermana pequeña’.

De todas nuestras conversaciones destacan tres. La primera donde Emanuel y yo platicamos acerca de nuestras preocupaciones de la familia. Estuvo bien, aunque no estuvimos de acuerdo en todo, y me sorprendieron lo bueno que fueron algunos de los consejos de Emanuel. La segunda fue con Tania, donde platicamos acerca de nuestras percepciones de la distancia formada entre ella, Emanuel y el restos de la familia. No sé a qué conclusión llegamos ni qué va a ser diferente de aquí en adelante, pero nos abrimos más y platicamos un poco cómo lo solíamos hacer.

Bueno, la tercera fue el último día y la razón de ésta letanía. Emanuel y yo platicábamos del medio ambiente. Emanuel dijo que no creía que la contaminación tuviera tantos efectos adversos como dicen, yo le dije que estaba loco y como muchas cosas, empieza uno por discusiones de algo que no es personal y acaba en algo personal. Emanuel me acusó de ser necia y de no escuchar. Increíblemente me pareció lo mismo de él.

Salieron como en embestida sentimientos reprimidos de ambas partes. Es increíble todo lo que estaba justo debajo de la superficie sin darnos cuenta. Quizá lo que es, es que yo no puedo quedarme callada. Me gusta entrar en intercambio de ideas porque creo que es la manera de aprender y en una pequeña manera cambiar el mundo. A veces, admito, se me pasa la mano con mi familia. Emanuel creo que le gusta demostrar su cariño y respeto con silencio. A mí me hace sentir que estoy siendo juzgada en silencio nada más. Tenemos problemas de percepción, y ni se diga de comunicación.

Así terminé mi estancia en Londres… en un buen tumulto de emociones.

Publicado en on Abril 9, 2008 at 10:19 pm Comentarios (0)

hola Holanda, soy yo, Fabiola

Marzo 13 - 17

Amsterdam, Holanda

Después de casi 8 años fué muy lindo volver a Holanda. Me encanta la gente, la arquitectura, en verdad que es lindísimo. Me hubiera gustado quizás ir a una ciudad menos turística, pero era un viaje corto y nos encontraríamos con Mike y Jenn.

Jeff y yo llegamos el 13 y anduvimos un poco por el centro antes de ir al departamento que habíamos rentado. Cuando vimos el lugar, bueno, pues no era céntrico, pero eso era lo único que tenía de malo. Estaba lindísimo y con una vista preciosa de uno de los canales. Jugamos al gato y al ratón con Mike y Jenn. Debíamos encontrarlos en la central de autobus, pero cuando llegamos nos informaron que no había autobus de Praga ese día y no tenían idea en qué otro tipo de camión pudieran venir. Despues de horas de buscarlos por todo lugar que se nos ocurrió, nos vencimos y volvimos al departamento. Ahí estaban, confundidos tambien ellos y esperando afuera del lugar con todas sus maletas. En estos momentos cómo hubiera querido tener un celular.Esa noche no tuvimos más fuerzas más que para ir al super y cocinar algo sencillo. La pasamos muy agusto platicando hasta tarde a pesar del cansancio.

Aquellos días la pasamos muy bien, caminando por Vondel Park, Leidsestraat, Bloemenmarkt, el centro y sus alrededores y pues como estábamos en Amsterdam teníamos que echamos un vistazillo a la Zona Roja (más limpecita que hace unos años). Comimos papas fritas con mayonesa y platicamos de lo que habíamos hecho en los últimos meses desde la última vez que nos vimos. Al final nos despedimos con tristeza, Mike y Jenn volverían a Canadá.

Publicado en on at 9:48 pm Comentarios (0)