Mayo 19 – 23
Arequipa, Perú
Volamos a medio día a Arequipa y lo primero que sentimos al bajar del avión fue el cambio de altura. Lima básicamente está a nivel del mar y Arequipa a casi 2400 m. La diferencia me causó un fuerte dolor de cabeza, y no por hacer los cálculos de bajo cuánta presión atmosférica me influía en ese momento. Después de instalarnos en un hotel fuimos a pasear por la Plaza de Armas (creo que toda la cuidad ha de tener su propia Plaza de Armas) y me sorprendió lo turístico que es Arequipa. Cantidad de extranjeros comiendo y bebiendo en pequeños restaurantes alrededor de la plaza. Restaurantes que a su vez parecían especializarse en menús turísticos y adjuntos a agencias de viaje.
Arequipa me pareció lindísimo y de cierta manera con algo de parecido a mi pueblo, Querétaro; con sus calles angostas empedradas, plazitas y cafés. Aunque creo que Querétaro es más bello, pero qué más podría decir?
Esa noche cenamos en en una terraza. Todo iba muy bien y lo estábamos disfrutando a todo dar hasta que se metió el sol. Vaya que enfrió! Se me olvidaba que era el invierno en Perú y que estábamos a una tremenda altura.
El día siguiente fue parecido, caminamos por el centro, comimos delicioso ceviche (se prepara de manera distinta que en México pero igual de rico), llevamos a lavar nuestra ropa y cenamos en un cafesito, unas crepas y cafés que nos dieron insomnio.
A la mañana siguiente, Jeff amaneció con un dolor espantoso de estómago. En sí fue un mal día para los dos. Mientras él se quedó en cama adolorido, yo fuí a comprar algo de fruta, verdura, agua y a recoger la ropa. Al salir de la lavandería cargadita con todo, se me rompió una bolsa y se quebraron las bebidas. Una señora se rió de mí y yo me enojé. Al regresar y arreglar la ropa me dí cuenta que faltaba una blusa. Me dolió porque era de las blusas nuevas, y vaya, no era que llevaba mucha variedad. Regresé a reclamar pero fue inútil. Qué coraje! Más coraje me dio cuando me di cuenta que ni siquiera habían lavado bien la ropa. En la maleta se me había quebrado una botella de salsa y la salsa estaba por todos mi ropa y mi maleta. No se qué me había dado más coraje, si perder la salsa o que me arruinara mi ropa. Para sumarle a la tragedia superficial en que se había convertido ese día, al sacar el termómetro para tomarle la temperatura a Jeff (se seguía sintiendo mal), el termómetro de mercurio había explotado y había mercurio por todo el cuarto ahora. Ahí si ni cómo limpiar eso, sólo moví las bolitas mercurio hasta que desaparecieron.
Nuestro último día en Arequipa estuvo mejor. Jeff se recuperó un poco y salimos a caminar. Fuimos a un área llamada Yanahuara que tiene una vista hermosa de la ciudad y el Misti, un volcán. En sí el área dónde se encuentra Arequipa es muy linda. Esta rodeada de montañas y el volcán Misti. Los edificios e iglesias están construídos de sillar y brillan un blanco precioso al sol. Todo esto se aprecia aún más en Yanahuara.