Noviembre 14 – 18
Amritsar, Punjab
Salimos de Rishikesh un poco mas relajados. Sin embargo, rapidamente volvio el estres. El tren que tomamos se retraso, por supuesto y estaba atascado de gente. Me toco sentarme sola pero rapidamente una chica me empezo a hacer platica. Yo sin nada de hindu o punjabi y ella con poco ingles, nos dimos a entender mas que nada con señas. Pero estuvo divertido y entretenido. Me empezo a dar sueño y con la conversacion medio limitada me quise dar una siesta. Creo que no le agrado, como que queria seguir platicando y prontamente me dice: “you sleeping because you lazy”. Trate de no enojarme. Ya que no me dejo dormir seguimos en una semi platica y salio que su boda era en una semana. La felicite y ella me invito. Le dije que me encantaria ir, pero ese dia Jeff y yo teniamos un vuelo hacia Goa, sur de la India. Me dijo que no importaba, que cambiara mi vuelo. Cuando le dije que no era realmente posible parecio sacarla mucho de onda. “How can you not change? come to my wedding, after you go.” Mmmm… como explicarle? Pero no ha sido la primera vez que algo asi sucede. Jeff ya habia tenido otra invitacion para una boda, una vez mas en conflicto con nuestros planes y al parecer deberian no importar. Realmente parece confundir que uno no cambiara de planes tan facilmente.
En fin, seguimos platicando a señas hasta que ella se bajo en su estacion como a una hora de Amritsar. Nos despedimos y yo descanse un poco. Linda chica, pero es cansado platicar sin platicar.
Llegamos muy noche a Amritsar y Mike, Jen, Jeff y yo estabamos mas que hambrientos. Sin embargo, cuando finalmente nos instalamos en un hotel que nos dio los ultimos dos cuartos era claro que no iba a haber ningun lugar donde comer. De malas y con hambre nos esperamos al otro dia.
Debio haber sido el hambre, pero nos despertamos temprano y desayunamos. Ya listos, fuimos al Templo Dorado. El Templo Dorado es un templo Sikh y es famoso por su increible estructura y vaya, estar cubierto de oro haciendolo brillar increiblemente. El templo se encuentra dentro de un complejo un poco grande donde hay varios lugares sagrados para orar, cuartos (te puedes alojar en el templo), baños, cocina y un gran comedor. Este templo aun siendo de la religion Sikh es notable lo abierto que es a gente de otras religiones. Los dormitorios y cuartos estan disponibles a cualquier persona y en el comedor se le da de comer gratis a quien desee. Si deseas quedarte ahi por el tiempo que sea, lo unico que se pide es ayuda en limpiar y cocinar.
Cuando entramos estaba lleno de gente y cuando veian que no estabamos seguros por donde ir a cierto lugar o que hacer en cuestion de protocolos no falto quien nos guiara. Tuvimos que dejar nuestros zapatos y calcetines afuera, nadie entra con zapatos y todos se tienen que lavar los pies antes de entrar. Ya adentro, el templo esta al centro rodeado de un lago artificial donde muchos hombres se bañan, ya que se percibe como agua sagrada.
Es increiblemente pacifico a pesar de tanta gente. Se siente un enorme respeto, aun a gente, que como nosotros no tiene idea de la religion Sikh. Al entrar al templo, tuvimos que hacer cola por algo de tiempo ya que era increible la cantidad de gente y el templo en si no es muy grande. Se escuchan rezos constantemente por altavoz. Lastima que no puedo platicarles lo que decian.
Despues de entrar al templo y caminar por el lugar fuimos al comedor. Es un sistema rapido y eficiente. No hay mesas ni sillas, la gente se sienta en el piso juntitos todos en fila. Se sienta uno con plato, cuchara y vaso y luego pasan varios hombres sirviendo comida. Estuvo rico y llenador y puedes comer hasta saciarte. Todo el proceso es bastante rapido y en menos de 15 minutos nos habiamos sentado, comido y levantado. Parece haber miles de personas que pasan por el comedor a cada instante y el comedor esta abierto 24 horas al dia. De haber sabido hubieramos ido al templo la noche anterior…
Salimos de Templo Dorado contentos y satisfechos. Jen y yo despues pasamos a comprar zapatos y hacer la negociacion que viene con cualquier compra. Ambas compramos y todos quedamos contentos. En el espiritu de celebrar el dia tan increible que habiamos tenido hasta el momento fuimos a cenar a un lugar con reputacion de ser caro pero comida excelente.
El restaurante se llama Crystal, y para nuestra sorpresa cuando llegamos a la susodicha direccion habia como 4 restaurantes ‘Crystal’. Cada uno con gente afuera invitandonos a entrar y diciendo que su restaurante era el original. Entre tanto embrollo escogimos uno que parecia ser el Crystal. La comida no estuvo maravillosa pero el precio si. Medio decepcionados regresamos a nuestro hotel.
Compramos unas cervezas y estabamos disfrutando de nuestras bebidas en el patio cuando salio Harry, el dueño del hotel, a saludarnos y despues de unos momentos nos invito a pasar a su casa a tomar un whisky. Contentos por la invitacion rapidamente lo seguimos.
Pasamos una noche bastante curiosa, nos dio un whisky hindu bastante fuerte que nos dejo a Jeff y a mi fuera de comision rapidamente. Jen y Mike se quedaron con Harry escuchando musica hasta altas horas de la madrugada. Fue divertidisimo y muy interesante porque nos dedicamos a hacer preguntas para entender mas la cultura. Lo que mas me impresiono es que le preguntamos si confiaba en alguien, cualquier persona, familia o amigo. Dijo que no. Es interesante esta cuestion porque ha sido algo que nos ha sacado mucho de onda en todo este tiempo en India. La confianza no viene facil para nadie, pero especialmente para extranjeros ya que parece que a cada momento alguien te quiere hacer transa. Pensaba que podia ser diferente para gente de aqui. Segun Harry, parece que no.
A la mañana siguiente decidimos colectivamente no salir. Las crudas estaban a la orden del dia y yo en especial parecia tener una muy grande. Me parecio raro, digo, despues de todo no habia tomado mucho. Pero ahi estaba devolviendo el estomago cada 10 minutos. Pense que quiza era porque tenia mucho tiempo de no tomar, el whisky, o mi cuerpo no estaba al 100 con eso de viajar tanto.
Sin embargo despues de vomitar unas 30 o 40 veces pense que quiza no era la cruda sino algo mas. Efectivamente, fui progresando a un estado que no podia ni levantarme de la cama. No podia ni tomar agua, menos comer. Con el riesgo de deshidratarme, Jeff se preocupo y fue en busca de un doctor.
Con suerte, estabamos a un lado de un hospital. Pero cuando fue a hablar con un doctor le dijeron que no podian darme atencion si no iba yo en persona, sin importar que estaba en el edificio de al lado y que no podia levantarme, deja tu caminar. Regreso Jeff enojado y le platico a Harry lo que sucedia. Harry volvio con Jeff al hospital y los puso como chancla y finalmente convencio a un doctor que me fuera a ver.
El doctor me hizo pocas preguntas y me inyecto. La inyeccion me revivio bastante y pude tomar agua y comer un poco de pan. Finalmente deje de vomitar.
Me senti como la fregada por varios dias y pensamos en quedarnos un dia mas en Amritsar, pero la ciudad a pesar del templo maravilloso, no hay mucho mas que ver y en si bastante feita la ciudad. Queriamos escapar. Asi que para nuestra ultima actividad, fuimos a la frontera con Pakistan a ver la ceremonia que hacen al cierre de la frontera cada dia.
Al acercarnos a la frontera nos percatamos de lo grande que es la ceremonia. Habia muchisimas personas que en cierto punto no nos permitieron avanzar mas en coche y continuamos a pie. Parecia que ibamos a un partido de futbol y se sintio mas asi cuando vimos que habia gradas. Las gradas estaban repletas y pensamos que habiamos llegado muy tarde y no ibamos a ver nada. Rapidamente hicimos un scan para ver donde estaba la entrada y solo le estaban dando la entrada a mujeres. (En la India con todo eso del sexismo una de las minusculas ventajas es que las mujeres tienen su fila separada y por lo general entran primero a cualquier lugar y se les cede los asientos). Jen y yo entramos y Jeff y Mike se quedaron atrapados del otro lado. Estabamos pensando que hacer y al final, convencimos al guardia que los dejara pasar. Peor que entrar a un antro.
Nos sentamos en la parte baja y central de las gradas, con buena vista. Parecia una fiesta, musica por el altavoz, porras para “Hindustan!” y del otro lado se escuchaba la respuesta: “Pakistan!” Al centro y en frente de toda la gente habia un grupo, la mayoria mujeres, bailando, y con que emocion y gusto! Increible. Unas niñas nos sacaron a bailar y ahi vamos Jen, Mike y yo, Jeff se quedo a cuidar nuestras mochilas y tomar fotos. Con la panza todavia en recuperacion fue un poco de tortura, pero me diverti y al poco rato me fui a sentar.
Esto continuo por un buen rato hasta que los soldados mandaron a todos a sus lugares y empezo la ceremonia. Marchaban de un lado a otro y de repente soltaban unos gritos al otro lado y movian la cabeza agitadamente – parecia muy similar a una pelea de gallos, del otro lado hacian lo mismo. Y cada vez que se hacian estos gestos y a veces con patadas, toda la gente enloquecia y echaban mas porras.
Hicieron esta bravuconeria hasta que cerraron las puertas y bajaron las banderas. Estuvo buenisimo todo. Fue un buen final a nuestra estancia en Amritsar despues de haber pasado una fea pesadilla.