Febrero 2 - 5
Gonder, Etiopia
Tomamos un minibus a Gonder, esta vez aun con mas aventuras. El condenado minibus se paraba cada 5 minutos bajando y/o subiendo gente. Atascado con gente, fruta, sacos de grano, olvidate. Estabamos apretados con sardinas y las mismas canciones de antes a todo volumen. Como eramos los unicos extranjeros esta vez en el minibus, cada vez que se paraba el minibus, se juntaba una multitud. “hey hey you you you you you FARANJI!” Algo agotador pero curioso. Mi unica verdadera mala experiencia en todo esto, fue al llegar a Gonder. Unos adolescentes corrieron a donde estaba yo a la ventana y la abrieron violentamente. Me espantaron y molesta yo, la cerre solo para que estos tipos se pusieran a golpear la ventana y a hacer gestos groseros. Quiza no un buen comienzo a Gonder.
Al bajarnos del minibus inmediatamente llego un tipo a autonombrarse nuestro guia. Ya nos habia pasado en Bahir Dar y el “guia” se molesto cuando no contratamos el viaje en barco para el Lago Tana. No queriamos otra experiencia igual, pero es una situacion dificil. Hay veces que las personas genuinamente solo quieren platicar contigo y hay quienes solo quieren transar. Es dificil diferenciar. En fin, nuestro nuevo “guia” nos llevo a dos hoteles, uno llego y otro caro. Le dijimos adios y continuamos solos, bueno, hasta que un niño como de 14 años vino a ayudarnos. Nos llevo a un hotel de apariencia decente, y el parecia buena onda. Yo andaba medio de mal humor y me dio desconfianza, pero al final de todo esto no nos pidio nada. E inclusive platico con Jeff y le conto lo triste que se ponia cuando la gente no confiaba en el, que el solo queria practicar su ingles y demas. Me senti bien estar equivocada.
Esa noche cuando cenabamos nos encontramos con Victoriya, Mariya estaba enferma, le habian dicho tifoidea. Pero siendo testarudas como quiera se iban a acampar al dia siguiente a las montañas Simien.
Victoriya nos sugirio ir a un lugar de azmari (baile y canto tradicional). El canto es como rima improvisada al ritmo de tambores y una especie de guitarra tradicional. Usan a su audiencia como inspiracion en sus cantos, haciendo bromas y burla, en buena onda y es para hacer reir a la gente. Muy alegre todo el asunto y la bailada es genial. Se baila mas bien con los hombros, agitandolos rapidamente, quien lo hace mal parece como gallina. Tratamos de bailar, pero creo parecimos 1 gallina y 2 gallos. Al dia siguiente nos levantamos tarde y yo amaneci con un dolor de cuello y hombros que para que te cuento. Con tanto tratar de bailar como gallina me disloque algo.
Unos versos que iban dirigidos a nosotros, traducido era asi: “Miren a estos faranjis. Viendome atentamente. Con sonrisas en sus caras, no tienen idea que estoy hablando de ellos. Ni siquiera saben lo que digo.” Todos muertos de la risa de nosotros y hasta que nos tradujeron nos percatamos de la broma. Al pobre de Julian, en especial parecian echarle broma tras broma y mas porque en verdad que no tenia una onza de ritmo.
La pasamos excelente, la gente super amigable y hasta nos invitaron a una disco despues. Esta disco si era mas convencional (por convencional me refiero a un salon con un bar a un lado, pocas mesas, un gran espacio al centro para bailar y luces de estrobo. Fue divertidisimo tambien, bailamos a una mezcla de rap y musica de Etiopia. Curioso. Despues de andar brinco y brinco, nos regresamos al hotel, que de puro milagro llegamos porque parecia no haber una sola luz en la calle y el hotel estaba medio escondidon. Julian decidio quedarse mas rato en la disco, y solo cruzamos los dedos porque llegara sano y salvo. Cuando lo oimos acercarse, se oyeron como 20 perros ladrar, de nuevo cruzamos los dedos porque no llegara mordisqueado. No traia ni linterna ni nada, pero al final llego ileso.
Gonder es un pueblo pequeño y tiene un castillo, una iglesia y varios otros sitios de interes. Tambien desde Gonder puede uno organizar expediciones a las montañas al norte, Simien. Habiendo pachangeado la noche anterior decidimos dejar las visitas al castillo y demas para el siguiente dia y tratar de organizar nuestra expedicion. Resulto ser mas confuso que dificil y total que la pasamos de un lugar a otro, haciendo preguntas y no llegamos a nada. Hubieramos coordinado con Mariya y Victoriya pero se habian ido ya, ni modo, decidimos ir a Dabark (el pueblo que se encuentra al pie de las montañas) y ver que onda desde ahi.
Durante todo este rollo de andar dando vueltas por Gonder, nos volvimos a topar con aquel niño del primer dia. Oportunamente se aparecio en nuestro camino varias veces como de coincidencia y al final termino pidiendole dinero a Julian, segun que para comprar libros. Claro que era puro cuento, es sabido que te llevan a algun lugar a efectivamente comprar el libro propuesto, solo que cuando te hayas ido, el niño lo regresa y le da dinero el de la tienda. Es triste, pero cierto. Julian le dijo que no, y resulto que mi desconfianza estaba en lo cierto. Le invitamos un refresco y se fue. No lo volvimos a ver.
Esa noche fuimos en busca de un restaurante recomendado. Estaba lindisimo el lugar, la decoracion excelente, olia delicioso y habia 2 patos de mascotas andando por todo el lugar. Todo iba bien hasta que vimos una rata y una cucaracha en el espacio de media hora. Arruino un poco nuestro apetito. Lastima, la comida estaba buenisima.
Otro nuevo detalle que comenzo a aparecerse fueron unos piquetes casi por todo el cuerpo. Nuestro hotel tenia pulgas. Pasamos ahi dos noches y casi nos comen vivos. Encima, la segunda noche nuestras pulgas invitaron a un cienpies y a una langosta (y no me refiero a langosta de mar, obviamente, pero a esos bichos que son como saltamontes pero gigantes). Decidimos cambiar de hotel para nuestra ultima noche en Gonder.
Nos levantamos lo mas temprano posible y nos cambiamos de hotel. Doble de precio pero ojala sin pulgas. En el hotel cuando estabamos registrandonos llegaron dos alemanes pidiendo cuarto. Les dijeron que ya no habia y creo uno de ellos casi se desmaya de la decepcion. Venia un poco enfermo. Se veia tan mal, decidimos ayudarlos. Jeff llevo al que estaba sano, Matias, a buscar otro hotel y yo atendi en lo que pude a Michael.
Ya cuando se habian instalado platicamos con Matias un poco y resulto que querian ir a las montañas tambien, asi que comenzamos a planear irnos juntos. El resto del dia la pasamos entre llamadas, visitas a agencias, Michael recuperandose y Jeff, Julian y yo tratando de visitar el castillo y la iglesia. El Castillo de Gonder, como sacado de una novela medieval, extraño ver algo asi en Etiopia. Que increible lugar! Torres, grandes salones, quizas no en excelente estado pero definitivamente parecian transportarme a otra epoca.
Debra Salassie, la iglesia, verdaderamente impresionante. Pequeña, adentro llenos de pinturas en las paredes, de nuevo, del techo al suelo. En estilo, las pinturas se parecen a las pinturas en los monasterios, pero (si es posible describirlo asi) con mas merito artistico. Unas excelentes representaciones de la Virgen, Maria Magdalena, la Crucifixion y Resurreccion. En las vigas del techo habia pinturas increibles de unos querubines.
En la iglesia habia un señor viejito que aunque con poco o nada de ingles me comenzo a explicar las pinturas. Le entendi un 10% (los nombres mas que nada) pero lindisima persona. Disfrute de su compañia enormemente. Tambien me enseño una pintura viejisima que debia quedarse cubierta porque se estaba dañando. Una pintura de la Virgen con Jesus en brazos y a los lados el Arcangel Gabriel y Miguel. Me dejo sin aliento. Al terminar nuestras visitas nos reunimos con Matias (Michael seguia recuperandose) y terminamos de organizar el viaje. No ideal, pero si mas barato con 5 personas. Ademas asi nos armamos de valor todos para organizar la expedicion nosotros mismos, sin la ayuda de una agencia. Aunque ninguno tenia experiencia de ir de camping y menos acampar en las montañas, pero juntos podiamos tomar la aventura.