Febrero 5 – 7
Simien Mountains, Etiopia
Tempranito a las 6am salimos hacia las montañas. Todo iba perfecto hasta que se nos poncho una llanta. Curioso evento, alrededor de 30 personas o mas se congregaron a observar. Algo intimidante, debo confesar. A pesar que se veia que la multitud incrementaba a cada minuto, todo resulto ser inofensivo y pronto se cambio la llanta y resumimos el camino. Resulto que estabamos a unos kilometros de Dabark, el pueblo que se encuentra al pie de las montañas y hay que pasar antes de entrar al parque. Ahi contratamos guia, guardia (es obligatorio llevar un guardia con rifle) y cocinera. Rentamos equipo, tiendas, sleeping bags y utensilios de cocina. Nos dividimos para empacar el equipio e ir a comprar la comida. Me dio gusto haber contratado a la cocinera, ya que no hubieramos tenido idea de cuanta comida (y que) llevar. Sin mencionar que nadie hablaba ingles y hubiera estado complicado entendernos. Visitamos como 6 tiendas diferentes y nos tomo como una hora, pero salimos preparados para nuestra excursion.
El primer punto de referencia, o base, se llama Buyit Ras. Pasandolo un poco comenzamos a caminar. Lo primero que vimos fue un grupo como de 100 mandriles gelada (un tipo especial de mandriles que tienen el pecho rojo). Nos pudimos acercar un poco, pero pronto comenzaron a moverse. Me parecio magnifico poder observa a tantos animales de tan cerca. Continuamos hasta llegar a esa tarde al sitio de acampar llamado Sankaber. En camino paramos en varios puntos donde se podia observar la gran vista. Puedo continuar con ‘magnifico’, ‘interesante’, ‘impresionante’, pero creo que los pocos (pero apreciados) lectores se van a aburrir o quiza no puedan captar la imagen que quiero compartir. En fin, puedo decir que estuvo chidisimo, ja! Subimos a 3,250 metros de altura.
Al llegar al camp hicimos una nueva amiga. Una mandril bebe que habia sido capturada de pequeña y despes liberada. Lamentablemente el grupo no la habia aceptado de regreso y ahora parecia buscar la compañia humana. Era tan adorable! Con personalidad traviesa y tierna a la vez. Me parecio apreciar la gran similitud entre humanos y simios. Para acentuar esta similitud hacia sonidos como de bebe llorando. Creo que le cai bien porque se puso a jugar conmigo brincando a mi alrededor y despues se puso a examinar mi cabeza y mis pies. Estuvo chistosisimo. La nombre Petra. Entrando la tarde se puso mas y mas juguetona y una señora gringa y fresa se quejo y la pusieron en correa, lo cual me parecio de lo mas cruel. Se suponia estar ya en libertad.
La noche la pasamos bien, aunque no pude dormir mucho porque hacia un frio de la tostada, la tienda estaba inclinada y terminaba resbalandome y para acabarla de amolar seguia con piquetes de pulga. Barbaras ronchas que me sacaron y no se si el sleeping bag trajo mas o las seguia trayendo yo desde el otro hotel.
Segundo Dia – Sankaber a Geech (3650 m de altura)
Desayunamos a las 7am pero no alimos sino hasta las 9:30 porque teniamos que organizar como se llevarian nuestras cosas al siguiente campamento. Contratamos 3 mulas y 2 muleros despues de mucho discutir. Bueno, el guia discutia y nosotros observamos. Se armaron buenos gritos con los señores de las mulas y todo. Nosotros no entendimos una sola palabra. Finalmente se calmaron las cosas, se empacaron las mulas y emprendimos nuestro viaje. Pude despedirme de Petra porque el señor que la habia amarrado el dia anterior la trajo de vuelta. Creo que le cai mal porque trate de decirle que la dejara libre. El señor no mas no me hizo caso y se llevo amarrada. Me rompio el corazon.
Cuando comenzamos a caminar me parecio que todo era como una cruel broma. Teniamos que subir tan solo unos 400 metros pero primero tuvimos que bajar 200 m para luego volver a subir. A esas alturas comienza a haber efectos en el cuerpo: mareos, nauseas, confusion, se nubla la vision, es dificil respirar. Total, que en todo esto de bajar para luego subir tan alto, andabamos como dopados. Yo sentia como si estuviera dentro de un tanque lleno de agua y la respiracion no me daba para nada. Jeff andaba mareadisimo y confundido. Matias y Julian andaban bien, pero el pobre de Michael creo que era el peor de todos. Encima de sentirse mal por la altura, tenia que ir al baño a cada rato.
Algo que aumento nuestra experiencia extraña fue que al llegar casi a la cima habia un pueblo, bueno no pueblo pero un pequeño conjunto de chozas y de ahi salieron un monton de niños que se nos acercaron en susurros: “Give me one birrrrr. Give me coffee. Give me money, one birrrr” (Birr es la divisa de Etiopia). Extraño. Ademas que por la altitud el panorama ya era muy distinto. Las plantas diferentes, como una planta llamada ‘giant lobelia’ solo crece en grandes alturas. Hasta los colores parecian ser distintos.
Llegamos al campamento muertos. Tomamos tesito, unas botanitas y descansamos. Al poco rato vaya que comenzo a hacer frio. Cenamos titiritando, no puede ser bueno para la digestion. Se armo una pequeña fogata que en cuanto se apago todos corrimos a nuestras tiendas. Por la segunda noche consecutiva no pude dormir, creo que la altitud pero tambien, como no queria que se me congelara mi traserito, me la pase aguantandome las ganas de ir al baño.
Tercer Dia – Saha Point (3840 metros de altura)
Para el ultimo dia decidimos tomar un dia un poco mas corto. Podriamos haber ido a Imot Gogo a 3930 metros pero implicaria 6 o 7 horas de camino. Asi que optamos por 100m menos de altura y 3 horas menos de camino. La vista valio la pena y disfrutamos de la confusion inducida por la altitud. De regreso estuvo deprimente ya que cruzamos por varias areas de cultivo y bueno, basicamente eran campos y campos de tierra y polvo. Medio arruino nuestro humor y mas cuando al llegar a donde nos iban a recoger habia una gran multitud de gente, niños queriendo darnos saludo de mano y por alguna razon incomprendible para mi, apretando mi mano con lo que parecia fuerza inhumana. Me dio un poco de miedo que niños tan pequeños tuvieran tal fuerza y me dio aun mas miedo el no comprender su razon de hacer tal gesto.
Al encontrarnos con nuestro coche que habiamos contratado para llevarnos de regreso a Gonder, oh sorpresa! no era el 4×4 que nos habian prometido, sino una minivan. Mas espacio, pero todo el camino de regreso sirvio para hacerme sentir como maraca y polvoron (el chofer nunca cerro las ventanas) y me enfureci al punto que tuve que llorar un poco para completar la imagen patetica.