Febrero 22 – 25
SAFARI – Lake Manyara, Tarangire, Serengeti, Ngorongoro
Cuando pensé en ir de safari en Tanzania solo pensé en el Serengeti, sin darme cuenta que hay varios otros parques nacionales en el área. Diferentes ecosistemas y por lo tanto se encuentran diferentes tipos de animales. Ninguno quizá es como EL Serengeti, especialmente de tamaño, es extraordinariamente grande. Visitamos Lake Manyara, Tarangire, Serengeti y Ngorongoro. Vimos una extraordinaria cantidad de animales y la igualmente extraordinaria diversidad de ellos en un mismo lugar y momento. Decenas de elefantes, cientos de gacelas, miles de cebras y ñu (en ingles, wildebeest) cruzando el pequeño camino donde andábamos. Muchos animales no hay ni que tratar de buscarlos, tan solo se aparecen. Jirafas, con sus largos cuellos es fácil verlas, al igual que elefantes, ya que con su tamaño, bueno, es difícil que se escondan. Búfalos, impalas, jabalis africanos (en ingles, warthogs), dik-dik (como venados miniatura), changos (varios tipos de tamaños y colores distintos). Es increíble, a cada vuelta ahí están.
Gracias a que estos parques han estado protegidos por tanto tiempo los animales se han acostumbrado a la presencia humana sin que esta sea amenaza. Como resultado te puedes acercar muchísimo a estos animales. Es maravilloso poder observar el comportamiento tan de cerca. Las gacelas mueven su colita como si fueran perritos y me da felicidad porque imagino que están contentas de verme. Los búfalos, con los cuales no quisieras acercarte tanto, moviendo su cabeza agresivamente cuando no les caíste bien y sabes que es hora de irse. Las mamas elefantes caminando protectoramente con sus elefantes bebes que caminan como entre las patas de la mama con miedo de separarse. Estando en esto de los elefantes, tuvimos la suerte de ver un grupo de 20 elefantes muy de cerca. Se encontraba el macho joven (le llaman ‘bull’ como ‘toro’) a un par de metros del jeep. Amani, nuestro guía nos advirtió que no hiciéramos ruido. Claro que solo tiene uno que decir eso para que inevitablemente alguien haga ruido. Tamai, la chica japonesa con quien compartimos el safari, dejo caer algo en el techo del jeep, ‘dink!’. Inmediatamente el ‘toro’ se volteo, alzo la trompa y comienzo a agitar las orejas agresivamente. Los tres instintivamente nos metimos en el coche y el elefante siguió como cuando un chico empuja a otro cuando quiere pelear. Cobardemente nos quedamos adentro del coche hasta que se fue, y decidiendo que había sido ya demasiada emoción comenzamos la retirada. Unos metros después, al estar pasando otros elefantes, apareció un bebe elefante que se había separado de su mama. Este pequeñín estaba emitiendo sonidos apanicados a los cuales respondió su mama enfurecida y viendo el coche creo que nos echo la culpa. Amani en este momento no perdió un instante y puso el acelerador al suelo.
Con otros animales nos costo mas trabajo encontrarlos. Como el grupo de los gatos. Leones, leopardos, chitas, gatos salvajes y gatos serval (no estoy segura del nombre en español pero asi es en ingles) fueron los que tuvimos suerte de ver. El leopardo y la chita los vimos a varios metros de distancia, el gato salvaje solo fue un vistazo. El gato serval, que parece como un leopardo del tamaño de un gato domestico pero con orejas grandotas; encontramos dos cerca del camino. Uno inclusive me siento orgullosa de decir que lo vi yo primero y fue nuestro encuentro más cercano. Tuvimos la suerte de ver leones en tres ocasiones distintas. Cada una mejor que la anterior. La primera vez fue un grupo de 6, una mama con varios pequeñines en un árbol, unos trepados, otros disfrutando de la sombra. La segunda vez fue mas o menos igual, solo que vimos el león macho a unos metros del grupo como vigilándolos. Me dio mucha emoción ver su melenota asomándose por el pasto. La última vez fue en nuestro último día. Estábamos en el cráter de Ngorongoro. Ngorongoro es plano plano, con un par de lagos, el pasto y los arbustos son cortos y parecen dar la impresión que deberías ver todo detalle a tu alrededor. Sin embargo, anduvimos varias horas y de repente salían animales sin saber de donde. Así vimos de repente dos leones echados a un lado del camino. Dos machos jóvenes que se las dieron por andar entre los jeeps y luego se echaron en la sombra buscando refrescarse. Cuando estuvieron a un lado de nuestro jeep casi quise estira la mano y acariciarlos, parecían no ser peligrosos. Se veían tan mansos que no me parecía que pudieran hacerme nada. Pero pronto vi sus colmillos, me arrepentí de siquiera tener la tentación. Lo más curioso de ver a estos gatos es lo similares que son unos a otros. Al final de cuentas todas son gatos, y se postran con las mismas poses que mi gatito en casa y mi gato en casa se ha de pensar en el Serengeti cuando se pone a ‘cazar’ una basurita en la alfombra.
En cuestión de los parques en si, los que me parecieron mas bellos fueron Tarangire, con sus árboles baobab y acacia, con suficiente vegetación pero sin sentirse aprisionante, y Serengeti, ‘the endless plain’. Es increíble ver como se extiende el panorama, donde al mismo tiempo parece estar vacio y lleno de vegetación y animales. Ngorongoro también es digno de mención con su gran lago al centro pintado de rosa por los flamingos.
Otros animales que vimos fueron; las feas hienas, el rinoceronte blanco (para completar ‘The Big Five’, o sea, león, elefante, leopardo, búfalo y rinoceronte). Al rinoceronte lo vimos desde requete-lejos. También vimos hipopótamos y me quede con las ganas de ver cocodrilos.
Una parte que me pareció excelente, aunque sin dejar de dar miedo, fueron nuestras noches en los campamentos. El primer lugar donde acampamos estaba fuera de los parques y solo nos visitaron unos mandriles por la tarde. Las otras noches las pasamos, una en el Serengeti y la otra en el Ngorongoro. Cuando comenzaba a anochecer empezamos a oír hienas un tanto cerca y comenzó a dar miedito. Nos advirtieron que no dejáramos nada afuera de las tiendas y que no guardáramos comida adentro. Obedecimos, solo que era preocupante pensar en que íbamos a hacer si teníamos que ir al baño. Estaba oscuro y lejos de nuestra tienda. Dejamos de tomar agua.
Alrededor de las 2am nos despertaron unos ruidos afuera y los dos teníamos ganas de ir al baño. Cuando estuvimos seguros que eran hienas, nos aguantamos las ganas. Pero no hay como saber que no puedes ir al baño para que necesites ir aun más. A las 4am se sintió más tranquilo el campamento y corrimos a un arbusto que estaba más cerca que el baño. A esos de las 5am oímos leones. Cuando nos levantamos a las 6am, lo hicimos con miedo. Además que no habíamos dormido casi nada. Amani confirmo que había habido hienas y leones en el campamento. Amani había visto todo desde el coche, donde había dormido. No exactamente inspirador cuando el guía decide que es más seguro dormir en el jeep que en tienda de campaña. La noche en Ngorongoro también fue interesante. Para empezar, cuando llegamos al campamento habia dos cebras pastando sin que se molestaran con el hecho que habia un monton de gente a su alrededor. En verdad que estaba atascado de gente. Al ir cayendo la noche, un bufalo tambien llego a pastar. Esto era peligroso, los bufalos son extremadamente agresivos y mas cuando estan solos. Unos zonzos se acercaron a tomarse fotos con el bufalo, de suerte no paso nada. Cuando estabamos cenando se paso la voz que debiamos tener cuidado al ir al baño porque el bufalo estaba por esa zona. El susto que me di cuando tuve que ir al baño y me encontre una cebra en mi oscuro camino. La noche de nuevo la pasamos en vela con todos los sonidos de la noche. Por una hora entera escuche al, ahora famoso, bufalo pastar afuerita de nuestra tienda. Oi cuando se fue y paso a pastar por la tienda de Tamai, al poco rato oi el zipper de su tienda. El corazon me dio un salto, pero no oi nada y luego la oi volver. Al dia siguiente le pregunte que que habia pasado y me dijo que se encontro al bufalo de frente, pero de suerte no hizo nada. Suertuda mujer!
Asi pasamos las noches, y los dias andando en la Land Rover buscando animales. Me someti a la tortura de los caminos llenos de hoyos, a lo que le llaman ‘off-roading’, que me sacudieron como una maraca y todo para ver animales. Quise imaginarme como en momentos de Hemmingway, pero tuve que recordar que de cuando estuvo en Africa ya son 50 años y el habia ido a cazar animales, no a verlos nada mas. En fin, por mi parte, creo que me decepciono no sentirme en mi aventura privada. Cuando tuvimos la suerte de encontrarnos con un leon o elefantes pronto llegaban otros 10 jeeps. La idea de ir de safari me la imaginaba explorando ‘nuevos’ territorios e imaginaba ser la ‘primera’ en ver X animal. La realidad es que es gran negocio. Muchos turistas llegaban cad dia a lo mismo. Me pregunte si limitarian la entrada a un determinado numero de gente. Creo que puede ser medio traumante para algunos animales. Las chitas, por ejemplo, a pesar de ser predadores, son animales extremadamente fragiles y es comun que pierdan a sus crias. Me senti partida en dos, por un lado mi enorme gusto y curiosidad por verlo todo y por otro lado queria irme y dejar a los animales en su paz. No es normal que haya cientos de jeeps andando a 70km/h buscanto tener un encuentro cercano con un animal potencialmente peligroso, el ciclo natural debe estarse interrumpiendo. Pero me sigo rompiendo en dos, por ejemplo, otro evento que estaba sucediendo durante nuestro safari fue que uno de los volcanes cerca de los parque comenzo a echar cenizas. Se veia increible, la gran humareda desde lejos. Con todo esto, desee en esos momentos haber estudiado algo mas aventuroso que me permitiera quedarme ahi para siempre.