Marzo 17 – 22
Londres, Inglaterra
Durante nuestro tiempo en Londres queríamos descansar lo más posible. El cansancio de viajar tanto parecía no quebrar. No estábamos completamente libres, ya que todavía teníamos pendientes, menos, pero había. Checamos con la Embajada de Brazil otra vez, y esta vez no pudimos porque se atravesaba Semana Santa y estarían cerrados.
En otras actividades, fuí con Tania al ultrasonido de su bebé. Me sentí tía orgullosa de un sobrino necio, ya que estaba que no se quería voltear y parecía que estaba acostado con las piernas cruzadas y el brazo bajo la cabeza. Qué bonito fue verlo! Esa noche fuimos al cine a ver la malísima película de ‘Vantage Point’ y comer pollo en un restaurante llamado ‘Nando’s’, que según Tania “es lo más cercano a tacos”. Yo hace mucho que no como tacos, así que no podría decir, pero estaba bueno el pollo.
Jeff y yo fuimos a cenar a la casa de John y Lynn. Me parece lindísimo ir ‘coleccionando’ amigos por el mundo. En particular Lynn y John son de lo más interesante. Nunca hay falta de temas de conversación. Esa noche se nos hizo tan tarde la plática que nos quedamos a dormir en su casa. A la mañana siguiente salimos temprano hacia casa de Emanuel y Tania pero valió para dos tostones, el metro estaba interrumpido en una sección y nos tomó horas llegar. En verdad que el metro de Londres es el peor que he visto.
Nuestra última noche en la ciudad, Emanuel nos llevó a un bar por unas copichuelas y a que conociéramos un par de sus amigos. La pasamos lindo, platicando y bailando un poco. Algo nuevo para mí, llevo años sin bailar. Terminamos la noche en el bar temprano porque saldríamos al día siguiente temprano, aún así cuando llegamos a la casa entre cosas se nos hizo como quiera tardísimo. Estos días parecen que no dan descanso.
De camino al aeropuerto, lo que empezó por una amena discusión terminó en pelea entre Emanuel y yo. ¿Qué será aquello de la familia? Sin importar intenciones de llevar la fiesta en paz, siempre sucede algo y parece fuera de nuestro control. Será porque estaba desvelada??
Aun recuerdo aquel evento, y en si, toda nuestra estancia en Londres y me lleno de tantas emociones encontradas. Por una parte están ciertos momentos donde puedo decir que comencé a conocer a mi hermano y a mi cuñada otra vez. Después de 8 años de no vernos regularmente y encima con ciertos problemas de confianza y comunicación, digamos, pues es normal que se haya hecho un pequeño abismo. Hasta éste momento no habíamos intentado cruzarlo y en realidad quizá por eso todo lo que pasó pareció como sorpresa. Me sorprendió encontrar que aun ocupaba un espacio en su vida. Me sorprendió encontrar que pueden quererme sin entender o saber mucho de mi vida. Si me consideran ya como mujer adulta todavía me queda duda. Pero supongo es difícil salirse de ese rubro de ‘hermana pequeña’.
De todas nuestras conversaciones destacan tres. La primera donde Emanuel y yo platicamos acerca de nuestras preocupaciones de la familia. Estuvo bien, aunque no estuvimos de acuerdo en todo, y me sorprendieron lo bueno que fueron algunos de los consejos de Emanuel. La segunda fue con Tania, donde platicamos acerca de nuestras percepciones de la distancia formada entre ella, Emanuel y el restos de la familia. No sé a qué conclusión llegamos ni qué va a ser diferente de aquí en adelante, pero nos abrimos más y platicamos un poco cómo lo solíamos hacer.
Bueno, la tercera fue el último día y la razón de ésta letanía. Emanuel y yo platicábamos del medio ambiente. Emanuel dijo que no creía que la contaminación tuviera tantos efectos adversos como dicen, yo le dije que estaba loco y como muchas cosas, empieza uno por discusiones de algo que no es personal y acaba en algo personal. Emanuel me acusó de ser necia y de no escuchar. Increíblemente me pareció lo mismo de él.
Salieron como en embestida sentimientos reprimidos de ambas partes. Es increíble todo lo que estaba justo debajo de la superficie sin darnos cuenta. Quizá lo que es, es que yo no puedo quedarme callada. Me gusta entrar en intercambio de ideas porque creo que es la manera de aprender y en una pequeña manera cambiar el mundo. A veces, admito, se me pasa la mano con mi familia. Emanuel creo que le gusta demostrar su cariño y respeto con silencio. A mí me hace sentir que estoy siendo juzgada en silencio nada más. Tenemos problemas de percepción, y ni se diga de comunicación.
Así terminé mi estancia en Londres… en un buen tumulto de emociones.