Marzo 5 – 7
Wadi Moussa y Petra, Jordania
De nuevo nos desmañanamos para ir a Jordania. En el hotel nos despedimos a las 5 de la mañana de un hombre que se la había tomado muy en serio eso de estar en Jerusalén, porque portaba una gran barba y estaba leyendo la biblia a esa hora descomunal.
Tomamos un autobus de Jerusalén a Eilat, de ahí tomamos un taxi a la frontera con Jordania, de nuevo cruzamos a pie. De ahí de vuelta a lo que conocíamos del Medio Oriente y tomamos un taxi a Aqaba. Ya en Aqaba tomamos un minibús para ir a Wadi Moussa, solo que esperamos y esperamos y esperamos a que se llenara el minibús, o sea como unas 3 horas.
Llegamos a Wadi Moussa en la tardecita y nuestra energía nos dio nada más para llegar a un hotel, comer y descansar. Al día siguiente tempranitititito salimos hacia Petra, vaya queríamos aprovechar, pero a estas alturas ese cansancio físico, moral y psicológico ya comenzaba a abrumar nuestras almas. Creo que en este punto nos comenzamos a dar cuenta que adoptamos un mal de viajero, ese mal que hace que cueste cada vez más estar impresionado. No me mal interpreten, Petra estuvo increíble y maravilloso, pero me hubiera gustado visitar este lugar al principio y poder casi caer de rodillas y decir que es el lugar más maravilloso del mundo. Claro que no lo es, pero ese no es el punto.
Si han visto la película de Indiana Jones ‘La última Cruzada’ ya han visto algo de Petra. Esos templos de al final fue lo que vimos. Petra es la famosa ciudad Nabatea que porta, además de ese templo famoso (que bueno, no es templo en realidad sino es reconocido como ‘la Tesorería’), muchísimos edificios que fueron desde áreas de mercado, teatros y tumbas. La mayoría fueron excavados en las montañas mismas así que se ven los colores de las rocas y éstas son multicolor.
‘La Tesorería’ en especial es muy impresionante, porque caminas como un kilómetro sobre un camino que te adentra en las montañas (llamado Siq), esquivas a los turistas en unos carruajes desbaratados y otros en camello o a caballo para llegar a ver la impresionante fachada. Después de tomar nuestras fotos reglamentarias seguimos por un camino que nos llevó por las Tumbas Reales, el Teatro y el Mercado. Aunque mucho en ruinas, todavía se puede apreciar el esplendor que tuvo en su día y cómo la gente incorporó las maravillas arquitectónicas de los Romanos y Griegos, es en verdad una mezcla encantadora. Continuamos nuestro camino hacia la cima de un monte donde se encontraba un Monasterio. Habíamos dudado subir, ya que parecía lejos y nos venían ofreciendo caballos y camellos desde hacia varios kilómetros, lo cual no nos inspiraba. Sin embargo, subimos y valió mucho la pena. En la cima se apreciaba una vista de la ciudad espléndida además que el Monasterio mismo le daba competencia a la Tesorería.
Bajamos tomando nuestro tiempo ya que ahora sí que estábamos cansados. Apreciamos ahora Petra en la luz bella de la tarde y en nuestro camino decidimos al día siguiente, en vez de seguir viajando por Jordania, regresar a Cairo. Jordania e Israel habían sido más caros de lo esperado y además del dinero nuestra energía se había agotado. Para acabarla de amolar, a Jeff le volaron dinero.