Comida y comida y más comida

Abril 29 – Mayo 1

Bariloche, Argentina

El camino en autobus de Puerto Varas a Bariloche no estuvo tan mal. Apreciamos el panorama que era bellísimo, es más, me recordó mucho a Canadá. Aun así lamentamos no haber cruzado por los lagos, ya que hubiera estado increíble apreciar todo esto desde los lagos y en medio de montañas y volcanes. Espero, por otras personas, que vuelvan a abrir la frontera.

Una hora antes de llegar a Bariloche paramos a comer y Argentina nos dió la bienvenida con un bife de chorizo del tamaño de una nalga de vaca y creo que todavía tenía pulso. Pero estuvo muy rico y creo que fue señal de las muchas comidas gigantescas por venir.

El hotel donde nos quedamos era ‘Tres Reyes’, supuestamente de 4 estrellas. Si ese era el caso, las estrellas no tenían picos y andaban bien opacas. Ni siquiera nos consoló una vista al lago Nahuel Huapí, a orillas del cual estaba el hotel. Pero como quiera disfrutamos de Bariloche, un pueblo muy turístico pero muy pintoresco con casitas al estilo suizo, buenos restaurantes y en medio de montañas y lagos. Esa noche comimos en ‘El Boliche de Alberto’, la carne estuvo deliciosa y un postre divino de helado con dulce de leche. Quedamos más que satisfechos.

Al día siguiente tomamos un tour del ‘Circuito Chico’, nos llevó primero a un teleférico con una vista impresionante de los lagos, montañas y volcanes del rededor. Seguimos en un recorrido alrededor de los lagos y tuvimos un par de paradas más. Una para apreciar una vista y comprar, si queríamos, souvenirs. Ahí me causó tanta gracia cuando Luis echa un silbido particular el cual siempre va dirigido a Ali y en vez de que ella respondiera, una señora desde lejos grita “Ahí voy!” Que risa! La última parada fue en una fábrica de rosa moscada (creo que así se dice, es rosehip en inglés). La milagrosa rosita parece que es bueno para todo. Hay tés, cremas, lociones, perfumes, etc… y todo es bueno para tí! Creo que descubrí un milagro, pero costoso, así que sólo compramos té. Me aseguré que tenía que estar procesada para que sirviera, la probé y definitivamente se le necesita hacer algo, así en su forma natural estaba espantosa y creo que sobarla en la piel no haría mucho bien tampoco.

Comimos esa tarde en ‘Familia Weiss’ donde fueron unas porciones gigantescas que acabaron con mi espíritu de volver a salir. Jeff y yo habíamos pensado en salir solos de nuevo a visitar alguna isla en los lagos, pero el cansancio ya se acumulaba y con la comida pues nos dio flojerita. Recorrimos un poco el pueblo donde Ali aprovechó para comprar unos chocolates tan ricos (gracias influencia suiza!)y esa noche el estómago de Jeff dijo “no más!” y sólo nos observó disfrutar de un delicioso fondue de queso.

Publicado en  on Mayo 25, 2008 at 8:23 pm Dejar un comentario

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://fcaraza.wordpress.com/2008/05/25/comida-y-comida-y-mas-comida/trackback/

Canal RSS de los comentarios de la entrada.

Leave a Comment