Mayo 3 – 5
Iguazú, Argentina
Salimos requetetemprano hacia Iguazú y adormiladitos nos subimos al avión. Llegamos al hotel (otro caso de estrellas sin picos) y descansamos un rato. Teníamos ese día libre y pensamos en rentar un coche pero pareció que él o la encargada de la agencia estaba de vacaciones, nunca se apareció. Así que Ali contrató a alguien que nos llevaría en un ‘Eco-Tour’. Quizo cambiar la negociación de último minuto, Ali no se dejó y ahí fuimos.
Primera parada: un aviario, tiempo estimado: 2 hrs. ¡¿2hrs!? Casi nos da un ataque. Digo, el lugar estuvo bien, pero habíamos contratado el “tour” por 3 horas y pasaríamos dos horas en la primera parada? Además el lugar estaba a sólo 2 minutos del hotel. En fin, la pasamos bien. El lugar funcionaba como hospital de diferentes animales, en su mayoría aves, pero tambien había monos, coaties (unas creaturitas parecidas a los mapaches muy tiernas) y otros. Linda visita, aunque de ecologista, bueno sería cuestionable el que nos llevaran dentro del parque en un enorm tractor echando humo negro. A Ali le pareció injusto que además tuvieran criadero de ratones e insectos para alimentar a los animales en custodia, debo admitir que parecía cruel.
Al terminar dejamos a Luis en el hotel y Ali, Jeff y yo continuamos con el susodicho tour. Cuando el “guía” iba a pararse literalmente a un lado de nuestro hotel protestamos y pedimos que cuando menos nos llevara al pueblo de Iguazú (estábamos a 10 min. fuera del pueblo). Visitamos el punto donde se ven las tres fronteras (Paraguay, Brasil y por supuesto, Argentina). Después visitamos un mercado muy rico donde compramos aceitunas y regresamos a gusto con lo que habíamos visto, pero quizá un poco molestos por el engaño del “tour”.
Al día siguiente tempranito emprendimos hacia las cataratas. Fue espectacular. Hicimos varios recorridos, uno fue el Circuito Superior para observar desde arriba la parte de las cataratas llamada “La Garganta del Diablo”, la parte más impresionante. Después hicimos el Circuito Inferior donde observamos las cataratas desde un punto medio y luego bajamos aun más para verlas desde abajo. Durante estos recorridos vimos todo lo demás que conforma a las cataratas. Es una área bastante grande y no se puede observar todo desde un sólo punto (bueno, a menos que esté uno en helicópetero).
Terminamos el recorrido con lo que llaman “La Gran Aventura”. Un viajecito en bote por las cataratas. Sabíamos que podríamos mojarnos pero no a qué grado. Vaya sorpresa nos llevamos cuando “La Gran Aventura” consistió en ir rápidamente en dirección a la caída de las cataratas, dar vuelta violentamente empinando el bote hacia un lado y haciéndonos tomar un verdadero regaderazo. Esto se hizo varias veces, por “La Garganta del Diablo” donde casi ni podíamos ver por toda la bruma que echaban las cataratas, y después por el resto de las cataratas. Después fuimos como 10 minutos río arriba (todo el tiempo haciendo curvas cerradas y empinando el bote de un lado a otro, creo que a Ali y a mí nos dieron como 2 infartos en el camino). Luis y Jeff quedaron empapados, Ali y yo hasta eso no tan mal. Así nos fuimos a comer y finalmente nos llevaron al hotel.
Ya en el hotel aprovechamos el spa, con su jacuzzi, cuarto de ejercicios, sauna, vapor, regadera escosesa (los chorros salen de la pared a presión, una experiencia medio extraña que me hizo gritar cuando empezó). Fue un final muy relajante a nuestro día.