Una tapa más y me voy

Abril 10 – 12

Madrid, España

De regreso en Madrid para no complicarla regresamos al mismo hotel y tapas en el mismo lugar. Esa noche nos quedamos hasta tarde en el restaurante y la pasamos bien con los chicos del bar. Uno de ellos era de Jordania y se emocionó al saber que habíamos estado ahí hace poco. Nos invitaron unos tragos de licor de especies que cayó como aguardiente e hizo pasar malos ratos a mi estómago al día siguiente.

Al siguiente día fuimos a recoger la visa para Brasil. ¡Finalmente en nuestras manos! La alegría duró poco porque mi estómago se siguió quejando hasta que lo llevé al hotel a descansar. Queríamos hacer turisteo por Madrid, nos faltaba ir a Recoletos y al Museo del Prado, pero no más no dimos por más. Esa noche sí logramos salir a reunirnos con un antiguo profesor mío y amigo de la familia, Jorge Retana y su hija Paulina. Llevábamos años sin vernos y fue algo extraño vernos y más en España, donde llevan ya viviendo varios años. Pero lo raro duró poco y la pasamos a todo dar, si no hubiéramos tenido nuestro vuelo al día siguiente yo creo nos hubieramos ido de marcha.

En el aeropuerto al día siguiente nos moríamos de hambre y para un país al que le gusta su buen comer y beber, no había mucha opción. Nos percatamos también que es algo difícil encontrar lugar donde comer comer, es decir, tener una comida bien y no tapas. Bueno, claro que hay restaurantes, pero sí que el mundo español está enamorado de sus tapas, y saben qué? yo tambien lo estoy.

Publicado en on Mayo 10, 2008 at 9:04 pm Dejar un comentario

Trabajando las patitas

Abril 7 – 10

Barcelona, España

Pasamos todo el día en tren, pero no estuvo tan mal. Los trenes en España sí que son cómodos y te ponen películas (dobladas al español, así que estuvo bien para mí, pero no tan bien para Jeff). Casi a media noche, finalmente llegamos a nuestro lugar, una residencia estudiantil que Karla nos había arreglado. Estaba caro, pero tenía cocineta y tele y servicio de lavandería e internet a nuestra disposición. Lo cual, considerando a cómo están los cuartos de hotel como quiera, nos vino muy bien.

Teníamos tan sólo un par de días en Barcelona y los aprovecharíamos. Nos levantamos temprano, hicimos compras para los siguientes dos días, desayunamos y nos lanzamos a la ciudad. Primero visitamos el Barrio Gótico, que es increíble con sus pequeñas calles y callejones llenos de tiendas originales y de antiguas casas. Después caminamos las Ramblas, una gran avenida que va desde el puerto, es amplia y en medio se pone gente a cantar, bailar, de estatuas, etc. También hay pequeñas tiendas de flores, de animales y cafés a lo largo de la Rambla. Caminamos y caminamos, pasamos por un mercado muy lindo que hubiera querido comprar todo, desde los chocolates caseros a la jugosa fruta.

En la tarde nos encontramos con Karla y con Alma, una amiga de Karla. Nos llevaron a comer a un lugar de tapas en miniatura, o como le dicen allá, montaditos. La pasamos a gusto, comiendo comida diminuta y poniéndonos al tanto.

Al siguiente día seguimos en nuestro tour de Barcelona y nos fuimos a visitar las casas de Gaudí. La mayoría lo vimos por fuera, ya que los precios estaban algo caros. Pasamos por la Iglesia de la Sagrada Familia (la última vez que había estado en Barcelona recordaba que la entrada era libre, pero habían pasado 9 años, todo cambia), la Casa Batlló, la Casa Milá, la Casa Calvet y la Casa de la Pedrera. Ésta última fue una experiencia muy linda, ya que sí entramos y lo mejor fue el techo, que tenía una vista increíble, pero además así se apreciaba mejor el estilo y diseño de la casa además que en sí, todo lo que había en el techo era una obra de arte. Finalizamos nuestro tour con el Parque Güell, también de Gaudí y hubiéramos querido tener más energía para recorrer más del parque, pero el cansancio nos alcanzó cuando vimos todas esas subidas y bajadas.

Esa noche habíamos hecho planes con Karla, pero mi cuerpo y mi alma no dieron para más y cancelamos. En vez, nos quedamos en la residencia tranquilos y lavando ropa. Que emocionante no?

Publicado en on at 8:54 pm Dejar un comentario

Primavera

Abril 2 – 7

Marbella, España

En todo este viaje el pasar de las estaciones ha sido todo un caos. Acostumbrada, y más en Canadá, a tener definitivamente un invierno, otoño, primavera y verano (bueno, aunque algunos pensarán que sólo es invierno y otoño), en fin, da un cierto órden a la cabeza de uno. Yo cuento como que mi invierno fue en Londres, Amsterdam y Moscú y en Marbella finalmente llegué a la primavera. El sol estaba esquisito, aun hacía frío, pero era bastante agradable.

Caminamos por el centro de la ciudad, que estaba hermosísimo y la playa también estaba muy linda. Definitivamente Marbella era un sitio muy turístico, que por el momento estaba tranquilo pero en mi cabeza fácilmente lo podía imaginar atascado de turistas de cualquier nacionalidad. Aun así el encanto estaba ahí, y nos comentaron que ahora estaba mejor. Hace varios años Marbella era un lugar del jetset europeo, árabe y ruso, y todo se fue para abajo cuando se descubrió un escándalo de lavado de dinero con alguna mafia. Un par de años siguieron donde todo negocio declinó y poca gente quería ir de visita. Ahora ya se está recuperando y se le ha quitado esa sensación de exclusividad que puede incomodar a algunos.

Pasamos unos días tranquilos navegando por la ciudad, cuidando de mi estómago y tratando de cuidar del presupuesto haciendo tapas caseras. También checamos la escuela de Jessica, Marbella Design Institute. Visitamos la escuela que tenían en Marbella que pronto cerraría para cambiar a Monda, un pueblo vecino. Investigamos lo que pudimos en aquel lugar y hasta nos reunimos con la directora. Le pasamos el reporte a Jessica y después fuimos a Monda. El pueblo, muy bonito, pero en verdad no hay nada que hacer. No se qué haría yo si tuviera que vivir ahí, creo que me moriría de la aburrición y de ver a la misma gente. Estuvimos ahí sólo unas horas y creo que vimos a las misma gente 5 veces. Demasiada tranquilidad. Pero estaría bien para estudiar ahí.

Publicado en on at 8:28 pm Dejar un comentario

¡Vale! Nos quedamos

Marzo 30 – Abril 2

Madrid, España

La mañana de aquél domingo nos levantamos y a los pocos minutos sonó el teléfono. Kate llamaba para decir que ya nos estaban esperando afuera para llevarnos al aeropuerto. “Oye, pero todavía falta una hora.”, y ella dice, “si, pero no hay problema.” Pues con el desvelo, el sueño y el cansancio, sólo nos dejó confundidos y pues, ¿qué íbamos a decir? Ni modo, nos apuramos y terminamos saliendo una media hora antes de lo previsto. Un poco molestos, ya que, bueno, no eran las 4:30 de la tarde sino las 4:30 de la madrugada. ¿Sería cambio de horario? Pues según nosotros no, y chequé mi agenda y tampoco decía nada de cambio de horario. Hubiéramos querido preguntarle al taxista la razón y más al ver que su reloj estaba una hora adelantada. Con tanto cambio de horario últimamente por tanto viaje era una gran confusión y ya bien había podido pasar el cambio. Sin embargo, si eran las 5:30am y no las 4:30am, estábamos en problemas. En el camino tratamos de ver algún reloj y nada, sólo justo antes de llegar al aeropuerto vimos uno y tenía la misma hora que nosotros. Bueno, pues nos tranquilizamos.

A los dos minutos de llegar al contador se cierra el check-in. Qué raro que lo hayan cerrado tan temprano y sin embargo, nos informaron que el vuelo iba atrasado. Ni modo, a esperar una vez más. Ya nos acostumbramos a esperar y esperar por aviones, camiones, trenes, taxis, y todo lo demás que te lleva de un lado a otro. Al ir en busca de un café de precio apropiado (todo era ridículamente caro, ejemplo, $120 pesos por un café) comenzamos a ver relojes y todos con hora diferente. Además del desvelo a este punto también estaba haciendo su labor la falta de café y no más no entendíamos nada. Finalmente cachamos que en efecto había cambio de horario y me pregunté cómo había sido posible que la hubiéramos pasado de noche. Ni Kate ni Pavel habían dicho nada.

En fin, después de varios retrasos finalmente nos subimos a nuestro avión y con gran emoción de encontrarnos en un lugar más cálido llegamos a Madrid.

Sentí raro que hubiera español por todos lados, era la primera vez en casi año y medio que tenía la oportunidad de estar en un lugar de habla hispana. Encima de ésta emoción también comencé a emocionarme de estar en un lugar de donde tenía muy buenas memorias. Había pasado dos veranos en Madrid con buenos amigos y mucha marcha.

Tomamos el metro a la Puerta del Sol y comenzamos la búsqueda regular de hoteles. Pasamos por 4 o 5 hoteles y ya comenzábamos a ponernos de malas por cargar los backpacks por todo el lugar, cuando comenzó a llover. Nos refugiamos en un edificio y tomamos turnos para ir a ver más hoteles. En verdad que estaban caros y luego muchos sin baño en el cuarto (a veces regadera, pero no escusado; me pareció raro). Vaya, no era que nos habíamos vuelto exigentes pero yo seguía con problemas del estómago y veíamos necesario tener baño próximo. Un par de horas después nos decidimos por un hotel caro pero lindo y con buena locación.

El resto del día la tomamos tranquila, checando correo electrónico, una pequeña siesta y comenzamos a disfrutar de la rica comida española; cenamos unas tapas deliciosas con vino tinto.

Temprano a la mañana siguiente nos fuimos a la embajada de Brasil. A éste punto nos urgía nuestra visa ya que teníamos el vuelo dentro de dos días. Pensamos que igual no nos daría tiempo, pero pensamos que sólo tendríamos que posponer el vuelo un día o dos como máximo. En la embajada, después de esperar como 6 horas entregamos nuestros documentos y nos dijeron 10 días. ¡10 días! Diez días que empezaban a contar a partir del día siguiente. ¡Qué locura! Se atravesaban dos fines de semana, lo cual quería decir que en vez de pasar los 3 días que habíamos planeado, serían como 15. Lo que le haría a nuestro presupuesto no quiero contar. Rogué y rogué mucho. A final de cuentas nos dieron un poquitín menos de tiempo. Nos la darían un viernes, en vez del lunes, y así podríamos volar el sábado en vez del martes. Como quiera decepcionaba, porque bueno, no nos faltaban lugares que quisiéramos visitar, pero todos estaban fuera de España (los altos precios de España motivaba a abandonarla) y sin pasaporte pues no había la opción de salir ni de volar a ningún lado.

¿Cómo hacer emocionar a un burócrata?

Para no quedarnos sin ningún documento oficial y darnos la oportunidad de cuando menos movernos de Madrid, pedimos a la embajada que nos diera una copia de nuestros pasaportes sellada por ellos. Vaya, diciendo de manera oficial que ellos tenían nuestros pasaportes y nos estaban tramitando la visa. Bueno, pues fue un proceso que jamás habían hecho antes y sí que se emocionaron. La chica que nos tomó nuestros papeles se metió en su oficina a hacer las copias y se tardó bastante. Cuando regresó tenía una sonrisa de oreja a oreja y nos comentó que le había parecido genial la idea a su jefe. (Más gracioso fue todo cuando volvimos por nuestras visas y vimos que estaban dando esas copias certificadas a todos los que estaban ahí.)

Ese día nos sucedió algo extraño. Ese día nos percatamos que en verdad éramos un par de viajeros mugrosos. Bueno, eso no era lo extraño, nos habíamos dado cuenta de ese dato desde que habíamos llegado a Londres y me dí cuenta que mis pantalones ya no eran de ningún color, creo que en un principio eran grises, ahora nada. Lo que fue extraño es que estando en uno de los lugares más caros decidimos ir de compras. Creo que llegamos a nuestro límite y decidimos ignorar los altos precios y compramos varias cosillas. Una de las compras más importantes fueron unos jeans; desde que habíamos salido de Canadá que no nos habíamos puesto unos jeans. Les podrá parecer trivial, pero sí que extrañaba ponerme de mezclilla.

Pensamos en qué haríamos de nuestro tiempo en España, quedarnos en Madrid parecía bien pero por tantos días no lo sé. Decidimos irnos a Marbella, en la Costa del Sol, y después a Barcelona. Jessica, la hermana de Jeff había estado pensando en irse a estudiar a Marbella este Septiembre y resultaría provechoso ir a ver cómo estaba la cosa. A Barcelona Jeff nunca había ido y yo sólo había ido 9 años antes (válgame que me estoy poniendo vieja) y sólo por un día, además así visitaría a mi prima Karla que desde hace mucho tiempo no la había visto.

Quizá quedarnos en España no estaría tan mal.

Publicado en on at 8:11 pm Dejar un comentario

¿Pero cómo llegamos aquí?

Deberán disculpar queridos lectores, la poca información producida de las aventuras de los pasados meses. Estoy en el proceso de actualizar este blog.

Pero, para que no pierdan el interés todavía, les paso las fotos de todos aquellos lugares de los que no he escrito todavía.

http://www.flickr.com/photos/fabiolacaraza/sets/72157604913499958/