Expedicion a la selva – Agosto 29
Inicialmente habiamos deseado ir a Borneo, zona selvatica en la otra parte de Malasia pegado a Indonesia. Supuestamente en Borneo puedes ver una enorme cantindad de animales y plantas distintas y unicas de la zona. Todavia existe gente que vive dentro de la selva en lo que llaman longhouses y te puedes alojar ahi. La idea me parecia increible pero desafortunadamente nos hubiera tomado mucho tiempo y dinero. Investigando mas acerca de Malasia me di cuenta de la existencia de Taman Negara.
Taman Negara es un parque nacional en el centro de la peninsula de Malasia que cubre 4343 km2 y ha estado casi intacta por 130 millones de anios. En Kuala Lumpur hay cualquier cantidad de agencias de viajes que ofrecen tours de la selva en Taman Negara. Desde uno o dos dias a semanas, con todo planeado e incluido. Todo esto me dio la impresion que era la version Disney de Borneo, y bueno a falta de pan…tortilla, nos conformamos con Taman Negara.
El tren que tomamos en Tanah Mera nos llevo a un pueblo llamado Jerantut, pasamos la noche y al dia siguiente partimos para la selva. Tomamos un autobus local (que miedo!) al puerto Kuala Tembeling y de ahi un barco rio arriba (Sungai Tembeling) a Kuala Tahan – la base o pueblo central de Taman Negara (o sea, la selva).
El viaje valio mucho la pena, 3 horas rio arriba internandonos en la jungla. El rio estaba rodeado de selva y pudimos ver desde el barco changos y bufalos de agua. Las vistas y sonidos verdaderamente incomparables, jamas habia vivido algo parecido. Nos instalamos en nuestro hotel, Nusa Hotel que estaba retirado del conjunto de hoteles y del pueblo Kuala Tahan. El primer cuarto que nos ofrecieron estaba bastante, digamos, vulnerable al exterior. O sea, habia hoyos por todos lados y un nidito de ratones, que fue el limite de Jeff que tiene particular fobia de ratas y ratones. Nos cambiaron a un mejor cuarto a la orilla del rio.
Estando en nuestro nuevo cuarto, que estaba aun mas retirado de cualquier forma de civilizacion, nos dimos cuenta de los sonidos que inundaban nuestro cuarto. Planeamos nuestro dia siguiente, exploraciones de cuevas y demas, nos fuimos a dormir temprano.
La noche iba tranquila hasta que Jeff se despierta de repente y me pregunta: “Escuchaste eso? Que es eso?” “Ay, no se. porque no prendes la luz?” dije yo. “No, sono como una lagartija grandota. No quiero ver.” “Bueno, entonces vuelvete a dormir.” Esa noche estabamos durmiendo con la ventana abierta, tenia mosquitero pero la cantidad e intensidad de sonidos se sumergieron en nuestro subconsciente y nuestros suenios. Toda la noche la pasamos imaginando animales dentro del cuarto y despertandonos seguido.
Al dia siguiente nos reimos de nuestra paranoia. Todo estaba en su lugar, ni lagartijas, ni ratas ni nada habia entrado a nuestro cuarto. Un poco cansados pero emocionados con la aventura, nos fuimos en nuestra expedicion.
Decidimos hacer nuestro propio tour. Todo parecia relativamente facil y las distancias no muy grandes. Primer lugar: “The Canopy Walkway”, a 5 min por bote nos llevo a una vereda bastante abierta, despejada y bien senalada. Es una de las atracciones mas grandes del lugar. Es un circuito de puentes por arriba de los arboles. Compramos nuestro boleto, esperamos nuestro turno y subimos. Las vistas increibles, realmente surreal ver un lugar asi por arriba. Mi estomago, sin embargo, se lleno de mariposas al instante de pisar el primer puente. Los puentes eran 25 cm de ancho y literalmente hecho de escaleras de metal atadas unas a otras y pedazos de madera encima. Tenian una especie de barandal, o mas bien, cuerdas lojas a los lados para dar la sensacion de seguridad. Me dio la impresion que podia caerme en cualquier momento. A Jeff no le preocupo mucho, pero creo que es porque no batalla con su equilibrio como yo. La experiencia como quiera me dejo satisfecha aunque con una buena dosis de adrenalina en mi cuerpo.
A mi insistencia decidimos despues del puente ir a explorar una cueva – Gua Telinga. Caminamos como 1km a una oficina de turismo para rentar una linterna y hacerles algunas preguntas. Confirmamos la ruta: 6km ida y vuelta. Preguntamos si era seguro y facil de llegar a pie: SI. Necesitamos botas especiales? NO, con sus tenis van bien. Todo bien y nos recordaron salir de la selva antes de las 6pm y que no olvidaramos la linterna.
Nos encaminamos. Un par de minutos despues descubrimos que el camino estaba practicamente vertical pero habia una cuerda para ayudar. Como habia llovido era puro lodo. Bueno, pues ya estabamos ahi y pensamos que el camino se iba a componer. No se compuso, el camino angosto, no muy claro y vertical por un buen rato. Despues mas lodo, hormigas del tamanio de pequenias cucarachas, cienpies enormes, lagartijas y por supuesto los sonidos casi nos enloquecen. Pasamos solo 3 personas en su propia expedicion en todo el camino, estaba solo solo. Cruzamos los dedos por no perdernos. De repente senti algo raro en mi tobillo, me asomo y tneia una sanguijuela. Claro que me apanique, la quite y sale un montonal de sangre. Cheque mi otro pie y todo parecia bien. Me aguante y segui, todo para descubrir otra sanguijuela en el mismo lugar minutos despues. Las condenadas sanguijuelas estaban en el lodo y habia lodo por todas partes. Tiempo despues Jeff descubrio tener un par, lo cual nos forzo a checarnos de pies a cabeza cada media hora (encontramos varias en el cuello) y tratar de no pisar mucho lodo. Lo cual, por supuesto, era imposible y solo sirvio para aumentar nuestro estres. De momento escuchamos un sonido diferente y como de la nada aparecieron dos personas. Eran de la tribu Orang Asli que significa “original people”. Algunos todavia viven como vivian hace anios. Era un hombre y una mujer. La mujer llevaba puesta solo una falda y recogia ramas y troncos. El hombre vestido en una especie de shorts creo que buscaba algo que cazar. Nos sonrieron, fue la verdad algo magico verlos.
Llegamos a la cueva (nos dimos otro chequeo de sanguijuelas), estabamos exhaustos. Esperabamos encontrar gente en la cueva o en el camino, otros visitantes, guias, alguien. No habia un alma, solo un letrero medio destruido que decia: “Entre bajo su propio riesgo.” La entrada de la cueva estaba tan pequenia que para entrar tendriamos que arrastrarnos. La mitad de la cueva estaba sumergida en agua y el piso estaba compuesto de piedras rocosas y resbaladizas. La manera de asegurarse que uno iba por el camino correcto era una cuerda, pero estaba cubierta con hormigas gigantes. Claro que habia la opcion de tomar un part de guantes que estaban cerca de la entrada, pero estaban mojados y por lo tanto llenos de gusanos y bichos. Nos acercamos a la entrada para ver un poco mejor como iba a ser todo el asunto. Varios murcielagos casi se estampan contra nuestras cabezas. Pensamos y discutimos nuestras opciones.
La linterna comenzo rapidamente a demostrar pilas bajas, casi no teniamos agua y gracias a que Jeff habia olvidado el mapa, no teniamos idea que habia del otro lado de la cueva. O sea, que existia la posibilidad de que tendriamos que hacer toooodo el recorrido de regreso. Si de por si, ibamos a tener que regresar por el mismo camino del que habiamos venido. El tiempo tambien se agotaba, quiza no ibamos a poder salir de la selva antes de las 6pm y por si fuera poco no teniamos comida. Decidimos no entrar. Sin un alma a nuestro rededor comenzamos el mismo camino de regreso.
Todo iba relativamente bien (todavia nos seguiamos checando si teniamos sanguijuelas) cuando escuchamos algo extranio y muy cerca de nosotros. Inmediatamente nos paralizamos. Como a 10 metros mas adelante en el camino, escuchamos sonidos de puercos y que se aparecen como 5 o 6 jabalis salvajes. Comence a temblar como hojita al viento y cuando vi que tenian intenciones de acercarse comence a buscar algo que trepar. No habia a donde correr. Hicimos ruido y parecieron espantarse, asi que lentamente (al principio) seguimos en nuestro camino. Yo no queria seguir, pero el panico atrapando mi garganta, no pude discutir. Ademas, ni modo que dieramos vuelta atras e internarnos mas en la selva.
Continuamos caminando y haciendo ruido, pero pronto los volvimos a escuchar. Esta vez detras de mi y acercandose. Aceleramos nuestro paso y las consecuencias fueron multiples caidas.
Llegamos al final del camino llenos de lodo, raspados y con moretones, deshidratados, con hambre y especialmente yo, traumatizada. Creo que fue la esperiencia mas aterradora que he tenido.
El resto de la tarde fue para descansar y recuperarnos. Esa noche dormimos con las ventanas cerradas. Al dia siguiente salimos temprano de regreso, disfrutando de la selva esta vez desde nuestro barquito rio abajo.
Tuve pesadillas por una semana despues.